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NO TE DEJES ENGAÑAR, ¡NI A TU ALMA NI A TU BOLSILO!

La razón primordial por la que muchos católicos se separan de su Iglesia verdadera para entrar en otra iglesia o secta es por razón del engaño. ¡No podría ser de otra manera! Veamos este patético testimonio, el cual es uno de tantos.
Me llamo Jose Luis French, soy de Panamá. Bautizado en la Iglesia Católica y asistente hasta los 12 años, después de ahí no fui más. Mi madre católica y mi padre evangélico. Me empecé a retirar de la Iglesia Católica para pertenecer por casi 7 años a la Iglesia Evangélica (Iglesias de Dios) a la que iba todos los miércoles, viernes, sábados y domingos.
Ve encantaba ver los milagros que pasaban, pero no fue algo que se quedó en mi, me sentía obligado a ir porque como siempre predicaba el Pastor: "El que no permanece en la Iglesia y se queda en Dios, será entregado al sello de Satanás".
Mas que por los milagros iba por temor o mejor dicho miedo a Dios, a que me echara al Infierno y ser castigado eternamente; pero nunca sentí en mi interior ese amor de cuerpo y alma a mi Señor.
El año pasado una amiga de la secundaria me invito a un Encuentro Juvenil Católico llamado "Explosión Juvenil" con el lema " El Señor calma la tempestad".
Y lleno de ideas protestantes sobre la Iglesia Católica no quise ir en un principio, pero mi amiga me insistió tanto que cedí y dije: "¡bueno iré solo para acompañarla y no mas!" Pero, ¡Jesús me tenía una sorpresota! Eran tres días de retiro aquí mismo en la cuidad. El primer día fue un concierto cristiano, luces y actuaciones. Todo muy bonito, pero yo seguía a la defensiva.
Al día siguiente, sábado, fui bastante tarde porque no quería ir. Me dio una pereza muy grande, pero me despertó mi amiga con una llamada e hizo que fuera.
En la tarde el Padre anunció que harían una oración de sanación y liberación. En seguida pensé: "Aquí, eso jamás puede pasar, ¿qué tipo de sanación hablarán estos católicos idólatras?" En seguida empezaron a hacer una oración muy fuerte y en procesión trajeron el Santísimo Sacramento, cuando llegó la procesión al frente del altar, en seguida que miré, sentí una rabia y odio desgarrador en mi interior contra eso que veía, que no se donde salió. Empezaron los gritos de rabia y odio, tanto que cuando vinieron a imponerme las manos los pateaba y empujaba. Todo lo que me decían era: "Jesús te ama, entrégate a Jesús porque el jamás te ha dejado solo y jamás lo hará". Enseguida rompí a llorar, pero esta vez no de odio sino de AMOR, del que jamás había sentido ni experimentado. Solo quedé gritando: ¡Jesús te Amo! No sentía más nada, ¡solo amor a mi Santo Señor! Jamás había sentido tanto amor del Señor hacia mí, ni aun estando en la Iglesia Evangélica, ¡en la que sentía miedo a Dios!
Ahora ya soy parte del equipo organizador de este Encuentro anual de Jóvenes y soy el Sub Coordinador de un grupo de oración del mismo nombre. ¡Ya no lo hago por miedo a Dios, sino por amor a Dios! ¡Grande diferencia!
Ahora solo he investigado sobre la Iglesia y su fe, ya tengo 2 años de estar investigando y cada día más me convenzo de que ¡la Iglesia Católica es la Iglesia que Cristo dejó en la tierra! ¡Dios me los bendiga abundantemente! José Luis French I.
El problema aquí era doble. Este muchacho estaba engañado y estaba temeroso de Dios. Es decir, no lo amaba; y quien no ama a Dios, es porque está alejado de Dios.
Pero, hay otra cosa muy importante, tal como lo dice el título de esta nueva sección: "No Te Dejes Engañar: Ni A tu Alma Ni A Tu Bolsillo". Si bien, una alma engañada es lo peor que pueda ocurrirnos; también este engaño se da con el dinero ajeno que casi siempre es adquirido con mucho esfuerzo y sacrificio. A base de diezmos y donaciones, muchas personas sostienen la mentira de muchas de estas iglesias y sectas.
Veamos ahora que nos dice otro hermano, Luis Fernando Pérez, que habiendo nacido también en un hogar católico, pasó muchos años entre la Nueva Era, el Ocultismo y el Protestantismo.
De la verdadera naturaleza del protestantismo
En un tiempo como el que nos toca vivir, en el cual los vientos del ecumenismo parecen soplar de nuevo con fuerza, no es fácil plantarse firme e intentar decir cuatro o cinco verdades acerca de los "hermanos separados". Yo, que durante casi 9 años de mi vida fui cristiano evangélico, sé lo que es estar a los dos lados de la acera. Y se da un hecho innegable a la vez que peculiar. Mientras que en la acera protestante-evangélica podemos encontrarnos a una gran mayoría de "hermanos" que rechaza la posibilidad de que seamos cristianos los católicos verdaderos, que creemos por tanto en todos los dogmas de la Iglesia, en la acera católica no abundan aquellos que ponen en duda la naturaleza cristiana del protestantismo evangélico. Sin entrar a valorar, no merece la pena, la opinión anticatólica de esa mayoría de protestantes-evangélicos, creo necesario dar una serie de puntos claves por las que los católicos en general, y los que tienen un contacto más habitual con los protestantes en particular, deberían de ser menos optimistas en cuanto a la existencia de un elemento cristiano genuino en la eclesiología del protestantismo.
Desde los tiempos de la Reforma, el protestantismo enarboló una serie de lemas que podríamos considerar como los dogmas de fe de la cristiandad protestante. Analicemos la teoría de uno de esos lemas, y veamos en qué se convierte en la práctica:
Solus Christus (Solo Cristo)
En principio nada habría que oponer a esa doctrina esencial de la fe
cristiana por la cual sabemos que la persona y figura de Cristo es, por sí
sola, el centro de nuestra creencia y de nuestra vida. Sin duda, sin
Cristo no hay cristianismo. Ahora bien, resulta que en la Biblia, aparece
con claridad meridiana una realidad: una vez que Cristo se ha encarnado y
ha fundado su Iglesia, no se puede separar la realidad de Cristo de la
realidad de su Iglesia. La Palabra de Dios es clara. La Iglesia es el
CUERPO DE CRISTO (Col 1,18). Pero aún dice más. La Iglesia es SU PLENITUD
(Ef 1,23). Perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo (Hch 9,1-6) Y por
si la cosa no quedara suficientemente nítida, vemos que la relación entre
Cristo y la Iglesia es un misterio al que San Pablo compara con el
misterio de la unión entre el hombre y la mujer (Ef 5,31-32).
Por tanto, decimos la verdad si enseñamos que no se puede creer en el
"Solo Cristo" si no se acepta que con Cristo va su Iglesia, ya
indisolublemente unida a Él por la eternidad. Por eso el Credo
Nicenoconstantinopolitano afirma en uno de sus puntos: "Creemos en la
Iglesia santa, católica y apostólica". Es decir, desde muy antiguo queda
demostrado que la fe o creencia en la Iglesia era parte de la fe
cristiana. Y si Cristo mismo dijo del matrimonio aquello de que "lo que
Dios ha unido, no lo separe el hombre", cuanto más habremos de creer que
la unión de Cristo con su Iglesia está sellada eternamente por la voluntad
divina.
Una vez esto claro, cabe hacerse una pregunta: ¿atentar contra la unidad
de la Iglesia no es exactamente lo mismo que atentar contra Cristo? ¿Es
cristiano el dividir el Cuerpo de Cristo en mil pedazos? ¿O por el
contrario la división de la Iglesia es el arma más poderosa que Satanás ha
manejado durante los 20 siglos de existencia del cristianismo?
Cuando era protestante, el asunto de la unidad de la Iglesia lo veía como
algo secundario y, sobre todo, perfectamente sacrificable al "dios" de la
pureza doctrinal. Es decir, la verdadera doctrina expresada "sólo en la
Biblia" era un tesoro de mucho más valor que la unidad visible de la
Iglesia de Cristo. Pero no sólo eso. Como la inmensa mayoría de los
protestantes, yo tenía un concepto sobre la Iglesia que no sólo no aparece
por ningún lado en la Escritura, sino que, por el contrario, se da de
tortas con el mensaje bíblico. Es lo que yo llamo el concepto docetista de
la Iglesia, por el cual se rechaza la idea de que pueda existir una
Iglesia visible, organizada y jerarquizada y se acepta la existencia de
una Iglesia invisible, seudo-etérea, sin una unidad orgánica real.
Sin embargo, cuando analizamos lo que la Biblia nos dice acerca de la
Iglesia, vemos lo siguiente:
- Cristo dejó muy claro que la unidad de los cristianos debería ser
semejante a la unidad de Él con el Padre y que del logro de esa unidad
dependería el que el mundo creyese.
- La Iglesia tenía una jerarquía muy bien definida: los apóstoles, entre
ellos Pedro el primero, y luego los obispos y los ancianos (presbíteros).
- La Iglesia adoptaba un sistema de solucionar los problemas doctrinales
que podemos llamar conciliar, tal y como se ve en Hechos 15, con la
particularidad de que Pedro fue el que zanjó las discusiones que se
estaban llevando a cabo en aquel primer concilio. Además, las
disposiciones de Hechos 15 eran de OBLIGADO cumplimiento para toda la
Iglesia.
- Los apóstoles eran tajantes contra aquellos que causaban división.
Empezando por Pablo, que tuvo que enfrentarse por primera vez con los
"denominacionalismos" en Corinto (1ª Cor 1,10-13). Y además le dio a Tito
una orden bien clara sobre lo que había que hacer con los que causaban
divisiones. Había que amonestarlos primero y echarlos fuera de la Iglesia
después, porque se habían pervertido (Tit 3,10-11). En Judas 19 se pone al
mismo nivel a los que causan divisiones que a los sensuales, y de ambos se
dice que no tienen el Espíritu. Y, digámoslo alto y claro, el apóstol Juan
muestra en 1ª Jn 2,18-19 que los que salen de la Iglesia son anticristos,
aunque algunos quieren interpretar ese texto de una forma más suave.
Ahora bien, alguno se preguntará, ¿y qué tiene todo esto que ver con el
protestantismo y el Solo Cristo?: Tiene TODO que ver. Es más, el
protestante que entiende esta realidad, si es honesto, necesariamente
tiene que dejar de ser protestante, a menos que quiera pecar gravemente
delante de Dios.
Es evidente que un sistema religioso que dice aceptar a Cristo pero que en
su misma esencia lleva el virus mortal de la división del Cuerpo de Cristo
sólo puede ser definido como anticristiano. No hay justificación alguna al
hecho de que el protestantismo haya sido absolutamente incapaz de mantener
una unidad eclesial interna mínimamente decorosa. Cuando los protestantes
se ufanan en señalar los supuestos errores doctrinales del catolicismo, no
se dan cuenta de que la mera existencia de multitud de denominaciones
protestantes independientes unas de otras es, en su ojo, una VIGA de
proporciones apocalípticas.
El protestantismo es la negación de Cristo desde el momento en que en la
práctica niega la existencia de una sola Iglesia de Cristo, con una sola
fe, un solo credo y un solo bautismo. Y si se niega la existencia de la
Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, se está negando al propio Cristo. Y
punto.
Si el protestantismo hubiera sido capaz de organizarse a sí mismo en una
sola Iglesia o denominación, podríamos haber contemplado la Reforma desde
un prisma diferente. Pero la Reforma no fue lo que supuestamente pretendía
ser, sino que se convirtió en el mayor intento de aniquilación de la
Iglesia con la excusa de una verdadera necesidad de cambio. Aprovecharon
que la Iglesia estaba medio muerta para intentar aniquilarla del todo,
pero, gracias a Dios, fue entonces cuando la Iglesia vio las orejas al
lobo y se despertó con nuevos bríos, aunque bien que le costó recuperar el
tono vital que había perdido entre tanta corrupción interna y tanto
desbarajuste doctrinal y eclesial externo.
En definitiva, aunque cabría analizar muchas de las ramificaciones del desastre que supuso el protestantismo para la Cristiandad, me conformaré con señalar al menos unas pocas incoherencias de la dinámica dialéctica agresiva que usan con denudo los hijos de la Reforma contra la Iglesia Católica:
- Los protestantes achacan a la Iglesia Católica el que no se basa sólo en
la Biblia. Lo cierto es que ellos, que dicen basarse sólo en la Biblia, no
se ponen de acuerdo sobre aspectos tan importantes como la Eucaristía, los
sacramentos, la organización eclesial, las doctrinas de la gracia y la
salvación (gracia irresistible y perseverancia de los santos), etc. etc.
- Los protestantes atacan a la Iglesia Católica por dar un papel esencial
a la Tradición, pero luego son esclavos de sus propias tradiciones
interpretativas de la Palabra de Dios. Y encima, aceptan buena parte del
lenguaje y el contenido doctrinal que les ha llegado a través de la
Tradición católica (trinidad, filioque, domingo como día del Señor, pecado
original, etc.), lo cual no deja de ser una ironía histórica.
- Los protestantes usan la Biblia como arma arrojadiza contra determinadas
doctrinas y prácticas católicas, pero rechazan o miran a otro lado ante lo
que esa misma Biblia dice acerca de los que tienen el espíritu de
división, tan presente en ellos.
- Los protestantes atacan a la Iglesia Católica acusándola de tener un
sistema de gobierno dictatorial, pero resulta que buena parte de ellos
ejercen una tiranía a nivel denominacional que ríase usted del actual
poder disciplinar de Ratzinger y su Congregación para la Doctrina y la Fe.
En fin, por no alargarme demasiado, terminaré con una reflexión final.
Creo que tanto aquellos que han nacido en una familia protestante como los
que han llegado a serlo tras salir de la Iglesia Católica, deben volver
con urgencia al seno de la Iglesia de Cristo. Es incompatible el ser de
Cristo con el ser parte de un sistema religioso en el que se está
dividiendo continuamente el Cuerpo de Cristo, en el que se niega por
principio la eficacia regeneradora que el Espíritu Santo tiene en su guía
de la Iglesia. Muchos verdaderos cristianos protestantes no han sido nunca
enfrentados con esta realidad que estoy comentando. Muchos otros sí han
sido confrontados por los hechos pero prefieren seguir sus vidas separados
de la Iglesia y por tanto, a pesar de que se enfaden al leer esto,
separados de Cristo.
Es nuestra misión evangelizarlos y/o resistir sus intentos por llevar a
más católicos a la sinrazón de su fe imperfecta. Sin duda, muchos
católicos necesitan un encuentro con Dios. Pero no puede ser que el
resultado de dicho encuentro sea el que acaben saliendo de la Casa de
Dios, que es su Iglesia, que es Nuestra Iglesia.
Dios nos bendiga a todos. Luis Fernando Pérez
Por todo ello, esta nueva sección tendrá dos partes importantes que usted debe visitar:
Aquí, pues, encontrará una veta de información que le será muy útil para no dejarse engañar.
Finalmente, si tiene alguna duda respecto a cualquiera de los asuntos tratados, escríbanos a veritasprima2006@yahoo.com. ¡Tendremos mucho gusto en contestar su correo electrónico!