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B’NEI TZION
Jefatura Bogotá – Colombia
REVIVIENDO LOS HUESOS SECOS:
Un Estudio para Quienes Retornan a sus Raíces Judías en la Iglesia Católica
Escrito por el Rabino RICHARD GAMBOA BEN-ELEAZAR B.Tz.
PLEGARIA
Sea Tu Voluntad, Señor Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, que Tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que ellas comiencen en Ti, como en su fuente, y tiendan siempre hacia Ti, como a su fin.
Tú, Amado Padre, has querido que los seres humanos trabajemos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcancemos éxitos cada vez más logrados. Ayúdanos a vivir en medio de nuestras labores sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos.
Te ofrezo Adonai mi Di-s y Di-s de mis padres, este escrito. Concede a quienes lo lean, la gracia de hallar la Sabiduría que viene de Tu trono y la gracia de despertar de su sueño de asimilación al que fueron sometidos por siglos, y puedan retornar alegres a su legado; para que sabiendo creamos, creyendo amemos, y amando nos comprometamos todos en hermandad a la restauración del mundo.
Bendito seas, Señor, que escuchas la plegaria. Amen.
INTRODUCCIÓN
La literatura sobre los Sefarditas es variada aunque no siempre accesible a todos, y en general uno se puede encontrar con diversos acercamientos y referencias históricas. Existe una serie de escritos electrónicos e impresos dedicados al tema de los descendientes de los forzados.
Es interesante encontrar a ciertas organizaciones judías, bien sean éstas tradicionales o mesiánicas, dedicadas a ayudar a quienes descienden de los llamados en hebreo Anusím (forzados a convertirse al catolicismo y renunciar a su cultura hebrea); unos a favor de un proceso de conversión, otros optando por un proceso de Teshuvá (volver a Di-s). Sin embargo no se hallaba tal interés en el entorno hebreo-católico... hasta ahora.
Existe en Iberoamérica un interés por conocer la descendencia familiar, los antecedentes generalógicos, muchas veces con el descubrimiento de antecedetes judíos; hay un interés por acercarse a la historia, contemplando silenciosamente la posibilidad de abrazar nuevamente el legado que los ancestros tuvieron que abandonar por condicionamientos de su tiempo y de su lugar de residencia.
Infortunadamente esa posibilidad, hasta ahora, se le había ofrecido al descendiente de Ausím fuera de la Iglesia Católica. Es comprensible que la historia de los descendientes de los Anusím lleve una triste y lamentable visión hacia la Iglesia; abundante es la cantidad de crónicas y referencias históricas de los archivos del Santo Oficio de la Inquisición durante la Edad Moderna en América Latina y España, así que es común encontrarse con sentimientos de rechazo y de odio contra la Iglesia Católica. Lo más preocupante es que, hasta ahora, nadie en la Iglesia se ha interesado por dar una respuesta a este asunto.
Y es que, como se ha mencionado en los diferentes círculos teológicos, mientras no se supere la tendensia apresentar el Judaísmo como "religión", muy difícil será comprender la espiritualidad y el carisma de los católicos de tradición hebrea; afortunadamente nos encontramos en ese lento pero seguro proceso de evolución y rectificación, y esto nos lleva a aclarar, en palabras del rabino Cesar Urrego, delegado de la FIJM en Colombia, "el asunto de los Anusím nada tiene que ver con lo religioso, este es un asunto netamente social, étnico e histórico y exige en sí una respuesta urgente,". Lo mismo puede decirse al interior de la Iglesia Católica: si bien es cierto que el clero de la época, en nombre de la Iglesia, fue el causante y ejecutador de las tragedias sufridas por los Sefarditas y sus descendientes, bien sea por intereses políticos, sociales o religiosos, también es cierto que la Iglesia Católica se comprometió de manera irreversible a sanear la memoria histórica mediante el arrepentimiento, en especial por los errores cometidos contra el pueblo judío. Pues bien, una excelente manera de resarcir el daño causado durante casi 500 años, es ofreciendo a los descendientes de los Anusím la posibilidad de retornar a su historia, a su legado cultural, a su memoria histórica... y qué mejor que lograr este retorno al interior de la Iglesia misma, que no hace acepción de pueblos, naciones y culturas y por eso es Católica, es decir, Universal.
Con la existencia de la B’NEI TZION, el descendiente de judíos asimilados encuentra ahora un espacio ideal para hacer efectivo ese retorno a su historia y legado de manera legítima, correcta y sana, libre de fundamentalismos religiosos, de rencores y de odios. Mi experiencia como rabino me ha enseñado que, no existe nada más peligroso que efectuar un proceso de adhesión o de retorno a la nación judía que esté motivado por rencores y odios, agravando así la avalancha de violencia que estamos sufriendo a nivel mundial.
Esperamos que este material de estudio permita a muchos hermanos bautizados identificar y redescubrir su pasado, para que emprendan en su propia casa, es decir en la Iglesia, el regreso a su historia, y se pueda cumplir en ellos la promesa de Di-s por boca del profeta Ezequiel: "He aquí que Yo abro vuestras tumbas, os hare salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel... infundiré mi Espíritu en vosotros y viviréis" (Ezequiel 37,12-14).
Capítulo I
CONOZCAMOS A LOS SEFARDITAS
A lo largo y ancho de la colectividad judía en el mundo existen millones de personas que poseen un pasado judío y que sus ancestros perdieron; en Europa ocurrió un proceso de asimilación, es decir, de pérdida paulatina de la identidad y las tradiciones judías, pero este proceso se dio por motivación de la Hazkalá ó Ilustración Judía en el siglo XIX, que consistió en un proceso de pérdida de esta identidad para poder desenvolverse como el resto de los europeos en los diversos campos: político, social, científico, económico, filosófico. Por eso es muy común encontrar judíos que saben que lo son o que descienden de judíos, pero que viven secularmente, es decir, si ningún tipo de vivencia cultural o espiritual judía.
No ocurrio así con la inmensa mayoría de los descendientes de los Sefarditas, que sí fueron obligados a renunciar a su identidad. Así que, para comprender a los B’nei Anusím (los descendientes de los forzados), es necesario comenzar nuestro estudio conociendo a los Sefarditas.
En hebreo España se dice Sefarád, y español se dice sefardí. Así que los Sefarditas eran los judíos españoles o hispánicos.
LOS SEFARDITAS EN LA ANTIGÜEDAD
No se tienen datos concretos de la época de llegada de los judíos a Iberia (cuyo nombre al parecer viene del hebreo Ivrit = hebreos, y cuyo territorio comprende las naciones de España y Portugal), pero no cabe duda de que los Sefarditas son la etnia más antigua de los judíos de la Diáspora. Algunos historiadores nos remiten a las fudaciones de ciudades con nombres que, al parecer, provenían del hebreo; tal es el caso de Sevilla (del hebreo shejalá) y Málaga (del hebreo malak kiryial = de los Salmos). Otros eruditos piensan que el título de Don, muy común en España para los caballeros y en Italia para los sacerdotes católicos, deriva del hebreo adón = señor.
Existe una tradición que narra cómo el rey Salomón envió a Adonirám, recaudador de impuestos, a Sefarád. En la Sagrada Escritura encontramos que el profeta Abdías (el nombre original en hebreo es Abadía) se refiere a los sefarditas: "y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad, poseerán las tierras del Néguev" (Abdías 1,20). San Jerónimo, en In Isaim, escribió que al final del destierro en Babilonia, fue tal la alegría que la noticia de la libertad llegó hasta los judíos que vivían en la Península.
En la época apostólica, San Pablo escribió a los cristianos de Roma, explicándoles que pasaría por Hispania (Romanos 15, 24-28). Sin duda que su viaje misionero señalaba llevar el Evangelio a la comunidad judía sefardí.
SITUACIÓN EN LA EDAD MEDIA
Bajo del gobierno romano los judíos de Hispania eran tolerados, aunque no podían tener propiedad sobre casas o terrenos. En el año 409 los visigodos conquistaron a los romanos, pero los nuevos gobernantes no toleraban a los sefarditas y los perseguían. En el famoso Código de Teodosio II, el denominado Breviario de Alarico, aparecen leyes referidas a los judíos, que nos muestran la situación en la que se hallaban: no se autorizaban matrimonios entre sefarditas y cristianos y se prohibía la construcción de nuevas sinagogas.
La situación de dicha comunidad se fue deteriorando en años sucesivos y en el año 695 los judíos fueron acusados por Egica de conspiración contra la corona. En el XVII Concilio de Toledo se acordó la confiscación de sus bienes y la educación de sus hijos bajo la fe cristina, apartándolos para ello de sus familias.
Con la llegada de los árabes a Iberia en el año 711, y su conquista de los visigodos en el 712, el ambiente para los sefarditas se hizo mucho más vivible. Los árabes eran pocos y en cada ciudad que conquistaron necesitaron ayuda para mantener control militar. Los sefarditas ayudaron a los árabes porque ellos representaron una oportunidad de liberarse de los visigodos.
Liberados de la opresión visigoda y aceptados en el gobierno árabe, los sefarditas ganaron dinero, construyeron sinagogas y fortificaron su cultura y religión. Las semejanzas entre los árabes y los judíos ayudaron mucho a la mezcla de las culturas. Durante los siglos intermedios del gobierno moro, la fundación política, hecha durante la conquista mora, se desarrolló hasta una sociedad abierta y fuerte. Los sefarditas eran incluidos en la sociedad mora de Al-Andalus y tenían la oportunidad de mejorarse en muchos aspectos de su cultura.
Inicialmente los sefarditas pudieron disfrutar de ciertas libertades; en Córdoba fueron elementos clave por conocer el árabe, el latín y el hebreo. Entre los años 915 y 970 encontramos a Abu Joseph ibn Hasday ibn Shaprut, prestando servicios a Abd al-Rahman III; gracias a su influencia en la corte islámica obtuvo ayuda para la comunidad judía de la ciudad. El logró crear una gran escuela talmúdica en Córdoba, a cuya cabeza se encontraba Rabí Moshé ibn Enoch (año 948), cuando se trasladó a Sefarad desde Babilonia. En el califato omeya se distinguieron gramáticos y poetas de la talla de Menahem ben Saeuq (910-970) y Dunas ben Labrat.
Tras la destrucción del califato y la aparición de los reinos de taifas, algunos sefarditas se trasladaron de vuelta a Córdoba con la misión de reconstruir la antigua escuela. Lucena, Sevilla y Zaragoza se convirtieron en las ciudades de pujanza para la cultura sefardí. Figuras como ibn Gabirol, ibn Paquda, ibn Negrella o Yehuda ha-Levi, son ejemplos de dicho período.
Pero hacia el siglo XI comenzó a sentirse una hostilidad musulmana más fuerte hacia los sefarditas y la política de Alfonso VI provocó una emigración y asentamiento lentos en las zonas del norte cristiano, pues el monarca hispánico decretó unas condiciones de seguridad para la población judía.
Se conoce como la Época de Oro los siglos IX, X y XI, en los que abundó la literatura rabínica y la filosofía judía. En esta época aparece el célebre Rabí Moshé Ben-Maimón, mejor conocido como Maimónides, Najmánides o Rambám (nombre que está compuesto por las iniciales de su nombre completo), uno de los grandes pensadores medievales junto con San Augustín y Santo Tomás de Aquino.
Los Sefarditas bajo el gobierno moro fundaron ciudades importantes como Toledo (del hebreo toldót = generaciones), que fue la capital de España hasta el siglo XVI; de hecho, tal era la importancia de esta ciudad que el Arzobispo de Toledo, en la actualidad, goza del título de Primado de España.
EL LADINO: LA LENGUA SEFARDITA
Los sefarditas desarrollaron en la Edad Media un idioma compuesto por el idioma local y el hebreo, pero que se escribe con letras hebreas; esta lengua es el Ladino (del latín), que está íntimamente ligado al castellamo primitivo de la Época de Oro, muy en especial mediante el aporte literario del rey Alfonso X "El Sabio". De ahí que se afirma con toda razón, que quien hable el ladino perfectamente habla el castellano primitivo; ya que el ladino, si bien podríamos decirlo así, no es otra cosa que el mismo castellano primitivo, con la única diferencia de sus hebraísmos y su escritura.
Bástenos acercarnos al Cantar del Mío Cid y los romances para saborear toda la fuerza del ladino; dicen los estudiosos que la cultura española subsiste en la actualiad gracias a la música y la literatura sefardita, lo que obliga al país a rendir un tributo de gratitud a los sefarditas. Veamos un fragmento de una canción sefardita muy conocida para acercarnos a su rico lenguaje "El Rey Nimrod":
Cuando el rey Nimrod dal campo salía,
Miraba en el zielo i en la estrelía,
Vito luz santa en la judería (se pronuncia yudería)
Que había de nacer Avraham Avinu.
Avraham Avinu, Padre kerido,
Padre bendicho, luz de Israel.
El ladino no es una lengua muerta, como se nos enseñó a muchos en las academias. Hoy en día es hablado en las familias sefarditas de Israel y Turquía, y otros estudiosos opinan que el dialecto paisa (de los antioqueños, en Colombia) es la réplica más fiel del ladino en la actual América Latina, ya que precisamente muchas costumbres de los habitantes del Eje Cafetero y el Tolima tienen su origen en la cultura judía. He aquí algunos refranes que todavía se dicen, y que probablemente estemos familiarizados con ellos:
Ken a buen arvole se arima, buena solombra lo cubija
Ken anda, el Dio le manda (original del "ayúdate, que Yo te ayudaré").
Amor de lejos, amor de pendejos.
En la fin la verdad vensera.
A kada marrano le llega la suya Shabat.
Mas vale un mal marido que mellar de nuevo amor.
De tal padre, tal hijo.
EL DETERIORO DE LA CONVIVENCIA SEFARDITA CON LOS CRISTIANOS
Las relaciones entre judíos y cristianos en Sefarad continuaron de forma positiva hasta comienzos del siglo XIII. Luego del incidente de los líbelos de sangre, el sínodo de Zamora de 1313 estipuló que ningún judío podía tener autoridad sobre cristiano, que debían llevar una señal o distintivo visible. Se prohibía la construcción de nuevas sinagogas o remodelar las antiguas; se les prohibía también trabajar los días festivos para los cristianos, no pudiendo abandonar sus hogares desde el Miércoles Santo al Sábado de Gloria.
El converso Abner de Burgos influyó de forma bastante evidente en el deterioro de dichas relaciones. En sus escritos él proponía una solución al "problema" judío, que contemplaba el uso de la violencia. Estos hechos coincidieron con la mayoría de edad de Alfonso XI (año 1325). En 1375 Moshé haCohén de Torsedillas, autor del "Ezer ha-Emuna", se enfrentó en una disputa con el converso Juan de Valladolid. El 28 de octubre de 1375, el papa Gregorio IX escribió una bula a Enrique II, en la que expresa gran indignación por no proteger al converso Juan de Valladolid y sus predicaciones. Fue entonces cuando Ferrand Martenez inició sus predicaciones antijudías en Sevilla, en 1378, en el mismo tono que las iniciadas por el converso.
Tras la muerte de Alfonso XI le sucedió Juan I, quien pretendía llevar a cabo una reforma social y religiosa. El único refugio para los sefarditas por aquel entonces, era el mismo rey, pero el pago de calonas por muerte o asesinato de un judío fue anulado. Desde el punto de vista jurídico, los sefarditas quedaron desprotegidos. Las Cortes de 1383 prohibieron a los judíos residir en barrios cristianos y el trabajo en las fiestas eclesiásticas (aunque en tiempos de guerra las leyes no se aplicaron con el máximo rigor). Juan I salió en defensa de las disposiciones a favor de las deudas y préstamos (que según el historiador Luis Suárez Fernández, no es otra cosa que la capacidad para pagar las deudas que el reino tenía con los acreedores judíos); mientras que desde otro punto cedió a las presiones de cerrar las juderías y aumentar las predicaciones. En las cortes de Palencia de 1383 se intentó anular el pago de la deuda a los judíos, pero esto fue rechazado.
Durante todos estos años, Ferrand Martínez continuo sus predicaciones antijudías pidiendo la destrucción de sinagogas y juderías. El 3 de marzo de 1382 Juan I envío una carta oponiéndose a dichas predicaciones.
El día 18 de febrero de 1388 el procurador de la aljama de Sevilla, Rabí Judah ibn Abraham, acompañado por dos alcaldes cristianos, presento una carta del rey. Sin embargo, el arcediano rechazó dicho documeto. El cabildo de la catedral sevillana, temiendo lo peor, envió a dos canónigos a la corte, pero el rey contestó con arogancia.
Esto fue aprovechado por Ferrand Martínez para continuar sus predicaciones; ya se comenzó a percibir pequeños grupos de airosos antijudíos en enero de 1391, que aumentó hasta el asalto a la judería de Sevilla el 4 de junio del mismo año. El resto del reino de Castilla se contagió: en la corona de Aragón se dio inicio a la persecución de sefarditas, extendiéndose a Valencia y Barcelona semanas siguientes al Asalto de Sevilla.
Otro personaje importante que tuvo mucho que ver en el deterioro entre ambas comunidades fue San Vicente Ferrer, dominico valenciano que viajo por toda Castilla entre los años 1411 y 1412, predicando contra los judíos. Enrique II había muerto en 1406, quedando como regente del menor Juan II, su madre dona Catalina y don Fernando de Antequera, quien, tras la muerte de Marten I, fue elegido rey de Aragón, según las fuentes seculares, por propio consejo de Vicente Ferrer.
Por aquel entonces, el canciller de Castilla y obispo de Burgos era Pablo de Santa María. Estos adoptaron una política claramente antisemita. Ferrer presentó un plan completo para acabar con los sefarditas: en los lugares que él visito, los judíos fueron expulsados de los lugares que habitaban. El 2 de enero de 1412 se promulgo en Valladolid una legislación que prohibía todo contacto entre judíos y cristianos, obligándoles a vivir en barrios separados, a diferenciarse en el vestir, así como a utilizar el pelo largo y a dejarse la barba.
La Inquisición llegó a España en 1480 y tuvo su primer centro de actividades antijudías en Sevilla. Los registros del Santo Oficio da fe de que se realizaron en sólo 1481 una decena de autos de fe en donde 2000 sefarditas murieron quemados; otros cientos fueron quemados en estatua, por haber muerto o huido, y 17.000 sufrieron penas más o menos graves. Los muertos fueron desenterrados y sus huesos incinerados. Los bienes de todos los que, vivos o muertos, habían sido declarados reos de muerte eran confiscados y sus hijos inhabilitados para oficios o beneficios. En Andalucía quedaron vacías más de 4.000 casas.
Pero lo peor aún no había sucedido...
Capítulo II
LA DIÁSPORA SEFARDITA Y SU INCIDENCIA EN EL NUEVO MUNDO
En honor a la verdad, la visión judía hacia el cristianismo en Sefarad nunca fue favorable; eso lo pudimos constatar desde la invasión visigoda. La sociedad cristiana hispánica siempre estuvo contaminada de sentimientos antisemitas, a pesar de que la comunidad judía sefardita fue pieza clave en la configuración de la cultura española. Las antiguas enseñanzas de los judíos "deicidas" y "enemigos de Dios" llevaron a ver al judío como una amenaza para la unidad del reino, de la sociedad. La separación de las comunidades fue motivada por cortesanos que buscaban un monopolio del poder en la región y ahora con la presencia del Santo Oficio, todo contra los judíos era válido ante los ojos de Di-s y de los hombres.
Veremos ahora en España un hecho que, aunque casi nunca es abordado en las lecciones escolares de Historia Universal, marcaría de manera drástica el futuro de los Sefarditas en España y en el Nuevo Mundo.
EL DECRETO DE EXPULSIÓN DE 1492
No es fácil lograr una real versión de lo ocurrido en 1492 con la comunidad sefardita. El hecho en sí es la expulsión de los judíos de España mediante un decreto firmado por los Reyes Católicos, en eso los historiadores están de acuerdo.- En lo que difieren es en los móviles antes y después, ya que en el tema encontramos dos tendencias: la tendencia antisemita, que es aceptada por muchos investigadores, en especial cristianos protestantes y judíos ortodoxos. Esta tendencia presenta los hechos con la figura del Reino y de la Iglesia exterminadora feroz de los judíos. La segunda tendencia es la moderada, en la que sus investigadores seguidores (la mayoría católicos latinos) quieren mostrar que, si bien los hechos históricos son ciertos, se han tejido alrededor de ellos versiones dudosas de sus protagonistas o sus intenciones. Así lo explica Fernando Vizcaíno Casas: "Las falsedades vienen avaladas, demasiadas veces, por firmas presuntamente prestigiosas, por "historiadores" que no son capaces de renunciar a sus filias y a sus fobias, a su óptica personal de los hechos, cayendo con ello en las más torpes falsificaciones de la realidad".
El Edito de Expulsión tenía como autor intelectual, según algunas fuentes, al inquisidor dominico Tomás de Torquemada, que pasó a la historia como un terrible antisemita, a pesar de que él mismo era de sangre sefardita.
El 31 de marzo los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla firmaron en la ciudad de Granada el edicto de expulsión de los judíos de la Corona de Castilla. Las fuentes históricas revelan que no existía ninguna argumentación política o militar para emitir este edicto, sino que las motivaciones eran exclusivamente de orden religioso:
"Combatir la herética pravedad que los judíos extendían por toda la Corona, pues según es notorio y según somos informados de los inquisidores y de otras muchas personas religiosas, eclesiásticas y seglares, consta y parece el gran daño que a los cristianos se ha seguido y sigue de la participación, conversación, comunicación que han tenido y tienen con los judíos, los cuales se prueba que procuran siempre, por cuantas vías y maneras pueden, de subvertir y sustraer de nuestra santa fe católica a los fieles cristianos y los partar della y atraer y pervertir a su danada creencia y opinión".
Como podemos ver, una de las acusaciones más comunes para desprestigiar a los judíos, era afirmar que los judíos hacían proselitismo para ganar cristianos a la Sinagoga. El edicto recordaba las medidas de expulsión y segregación tomadas anteriormente:
"pero, como ello no basta para entero remedio para obviar y remediar como cese tan gran oprobio y ofensa de la fe y religión cristiana, porque cada día se halla y parece que los dichos judíos crecen en continuar su malo y danado propósito".
Era necesario, en defensa de la unidad del reino según la mentalidad de los Reyes Católicos, suprimir de raíz la comunidad judía, utilizando para la expulsión global el recurso argumental de:
"porque cuando algún grave y detestable crimen es cometido por algunos de algún colegio y universidad (colectividad), es razón que tal colegio y universidad sean disolvidos y aniquilados y los menores por los mayores, y los unos por los otros punidos y que aquellos que pervierten el buen y honesto vivir de las ciudades y villas y por contagio pueden danar a los otros sean expelidos de los pueblos, y aun por otras más leves causas que sean en dano de la república, cuanto más por el mayor de los crímenes y más peligroso y contagioso, como lo es éste".
Es importante aclarar que el Edicto de Expulsión no fue un caso sin precedentes en la historia, como lo han querido mostrar algunas personas timoratas (y bien se podría decir que "malintencionadas"). Como lo aclara magistralmente el historiador Luis Súarez, miembro de la Real Academia de Historia de España, "El hecho de que se expulsara a los judíos de España, yo diría mejor, se prohibiera la práctica del judaísmo (porque el judío que se convertía no se debía marchar) también ha creado un ambiente negativo en torno a la persona de Isabel de Castilla, porque no se tiene en cuenta que esta medida fue una medida general en Europa, y que España en realidad fue la última en aplicarla, y lo hizo cuando ya no quedaba otro remedio, cuando las presiones desde fuera eran sumamente fuertes. Pero no hay ninguna figura europea, de las que tanto nos vanagloriamos ahora, a quien no puedan atribuírsele errores, como fue éste el caso, un error no particular de los gobernantes de España, sino de toda la cristiandad occidental, en todos los reinos; el judaísmo estaba prohibido desde mucho tiempo atrás en Inglaterra y en Francia, en Nápoles, y prácticamente en toda Europa, sólo quedaban algunos pequeños lugares, muy pocos en donde se autorizase, por consiguiente es la norma general. No veo otras razones ni otros motivos para esta controversia".
Condiciones de la Expulsión
Se ordenaba salir de manera definitiva (sin posibilidad de regresar) y sin excepción a todos los judíos, los cuales no solamente eran expulsados de los reinos peninsulares, sino de todos los dominios de los reyes.
El plazo para su marcha era de cuatro meses, es decir, hasta el 31 de julio, aunque un edicto posterior del inquisidor Torquemada lo prolongó hasta el 10 de agosto (en aquel año el 10 de agosto coincidía con el 9 de Av, la fecha del ayuno de duelo en recuerdo de la destrucción del Templo de Jerusalén), para compensar el tiempo pasado en la promulgación y conocimiento del decreto.
Se imponía la salida en ese plazo bajo pena de muerte y confiscación de bienes, dando los reyes su seguro real para que en esos cuatro meses negociasen los judíos toda su fortuna y se la llevasen en forma de letras de cambio, pues tenían prohibido sacar de España oro, plata, monedas, armas y caballos.
Conversiones Forzadas Bajo Decreto Real
Aunque el edicto no mencionaba que una de las condiciones para no ser expulsado era bautizarse, ésta era una alternativa que se sobreentendía, y fueron especialmente muchas personas de la alta sociedad sefardí las que abrazaron el cristianismo para evitar la expulsión. Célebre por esto el Gran Rabino de Castilla Abraham Senior, que fue bautizado el 15 de junio de 1492, siendo los mismos reyes sus padrinos de bautismo. Recibió el nombre cristiano de Fernán Núñez Coronel y se desempeñó posteriormete como regidor de Segovia, miembro del Consejo Real y contador mayor del príncipe Juan. No ocurrió así con el rabino Alfonso de Zamora, cuya conversión fue iniciativa propia, fruto de una experiencia de fe personal; se bautizó en 1504 y su testimonio de libre recepción de la Buena Nueva quedó para siempre consignada en las memorias de la Iglesia.
Las conversiones judías al cristianismo variaron de nivel y acogida según las zonas y las localidades, aunque se puede decir que fue mucho mayor el número de judíos que eligieron salir de España que renegar de su herencia bautizándose con el pretexto de permanecer en la Sefarad de sus antepasados.
LA SALIDA DE ESPAÑA
Pero para muchos de ellos el camino del destierro estuvo lleno de penalidades. como las que relata Salomón Ibn Verga:
"Pero he ahí que por todas partes encontraron aflicciones, extensas y sombrías tinieblas, graves tribulaciones. rapacidad, quebranto, hambre y peste. Parte de ellos se metieron en el mar, buscando en las olas un sendero , también allí se mostró contraria a ellos la mano del Señor para confundirlos y exterminarlos pues muchos de los desterrados fueron vendidos por siervos y criados en todas las regiones de los pueblos y no pocos se sumergieron en el mar, hundiéndose al fin, como plomo".
Muchos sefarditas se refugiaron en Portugal, pero en 1497 el reino emitió un decreto de expulsión de judíos mucho más severo que el emitido por los Reyes Católicos. Los eruditos estiman entre 100.000 y 200.000 el número de sefarditas que tuvieron que salir; los destinos más conocidos fueron Marruecos, Italia, Grecia, los Balcanes, Turquía, Argelia, Egipto y la antigua Palestina (que así se le llamaba a Israel en ese entonces, y que estaba bajo dominio del imperio turco otomano). En aquellas regiones los sefarditas establecieron costubres peculiares que les configuraron, y que hoy en día algunas de esas tribus subsisten.
Otras tantas familias, viendo que fuera de su amada Sefarad era imposible subsistir por causa de todas las penurias e imposibilidad de desenvolverse con libertad, optaron por regresar a la Península. En noviembre de 1492 los Reyes Católicos les concedieron el permiso para regresar, con la condición de que se bautizaran al llegar o trajeran certificado de haber sido bautizados antes de pasar la frontera. Si cumplían, se les concedía recuperar los bienes vendidos por el mismo precio que habían recibido de los compradores.
Desfalcos
Después de la expulsión, los reyes dieron la orden de que se practicara una cuidadosa investigación de cómo habían sido manejados el dinero y las propiedad de los judíos. Se detectó que allgunos sefarditas habían logrado sacar oro y plata del país, sobornando a las autoridades; ello llevó a que la Corona anulara las letras de cambio; también se descubrió que los banqueros entregaron a la Corona las propiedades que les habían pertenecido a los judíos, pero reservaron para ellos mismos la quinta parte de cuanto se había dejado en depósito. Los responsables fueron castigados, a la vez que la Corona tomaba el poder absoluto de dichos bienes pasaron a poder de la Corona bienes cuantiosos, incluyendo los de las aljamas. Los sefarditas que habían enviado capital al extranjero y luego se quedaron en España fueron obligados a pagar una cantidad semejante a la evadida. Las deudas no pagadas a los judíos también fueron cobradas por las autoridades.
En 1496 se decretó una nueva auditoría real del manejo de los bienes confiscados alos judíos; esta vez el monto superó los dos millones de maravedís, mucho más de lo que había costado financiar el descubrimiento de América.
En 1499 se dio por resuelta la "cuestion judía" mediante un decreto por el cual se ordenaba la pena de muerte inmediata que cualquier judío que, en adelante, fuese capturado en los reinos peninsulares; más tarde esa misma orden se extendería a las colonias del Nuevo Mundo.
Capítulo III
LOS ANUSÍM EN LOS ALBORES DE LA INQUISICIÓN
Desde 1480 ya se hablaba en Sefarad de los "cristianos nuevos", es decir, de judíos que se bautizaban y se introducían a la vida cristiana. Eran demasiado contados los casos de quienes se hacían cristianos por convicción, porque la tendencia era bautizarse para no ser víctima de las sanciones políticas y religiosas que imperaban, y que se harían absolutistas durante el tiempo de los Reyes Católicos. Es decir, eran judíos que fueron obligados, forzados a bautizarse para preservar sus vidas. Es a estos sefarditas a quienes se les menciona con la palabra hebrea anusím, que significa: forzados, obligados. Obligados a convertirse al cristianismo para sobrevivir.
Se estima que en la segunda mitad del siglo XV, los judíos que se bautizaron fueron alrededor de 250.000.
Se dice que Cristóbal Colon era sefardita, que se había hecho cristiano, pero que en su momento nadie sospechaba de él, pues quienes le conocían daban fe de su devoción; tanto así que en el primer viaje exploratorio, la carabela Santa Maria fue comandada por el mismo Colón y él mismo animó a toda la tripulación a recibir la Sagrada Comunión antes de partir de Palos de Moguer. Seis de sus oficiales eran también conversos.
Buscando la Pureza de Sangre
El Santo Oficio en España, junto con la Corona y todo el cuerpo político y eclesial de España, empezaron a obsesionarse por "purificar el gobierno leal a la Corona y a la Santa Madre Iglesia", procurando asegurar la pureza de sangre y de fe. Así pues, se dio inicio a una investigación de inteligencia a los cristianos nuevos, para saber sieran cristianos piadosos y excelentes súbditos de la Corona.... o por el contario, conservaban prácticas judías al interior de su intimidad familiar. A estos se les dio el nombre de judaizantes, y eran condenados a muerte. La Iglesia española, que doctrinalmente estaba sujeta a Roma, pero que administrativamente dependía casi por completo de la Corona por causa de la bula Inter Caetera, se había dado a la tarea de demostrar la pureza de sangre de sus santos de la época... pero como decía el historiador dominico Carlos Mario Alzate: "querían demostrar su pureza de sangre, pero todos resultaron untados".
Surgieron entonces los Estatutos de Limpieza de Sangre, que era una serie de normas que impedían a los "nuevos cristianos" y a sus descendientes acceder a puestos y cargos en diversas instituciones de tipo religioso, universitario, militar, civil o gremial; erasn, pues, decretos explícitamente racistas porque dependían del origen y la ascendencia de una persona, y no de algún crimen o falta cometida. El crimen era pertenecer a la "casta de cristianos nuevos, de judeoconversos".
Estos decretos nacieron en comunidades religiosas y universitarias, como estatutos particulares de dicha orden o claustro académico. Al comienzo los reyes y el papado se opusieron a los Estatutos, pero con el tiempo y los hechos acontecidos, España los adoptó y los reyes dictaron leyes al respecto.
Pero hubo en la Iglesia de España quienes denunciaron los estatutos de limpieza de sangre. Don Alonso de Cartagena, hijo de Pablo de Santa María y sucesor en el obispado de Burgos, hizo una defensa de los conversos en Defensorium Unitatis Christianae, escrito en 1450. Acusó de herejes a los revoltosos de Toledo y solicitó al Papa su mediación para solucionar el asunto de la sentencia estatuto. El Papa Nicolás V se pronunció con una bula firmada el 24 de septiembre de 1449, declarando que "todos los cristianos, sean de origen judío o gentil y que viven como verdaderos cristianos, tienen derecho a todos los ministerios y dignidades, a dar testimonio y ejercer todos los cargos con los mismos derechos que los cristianos viejos". Pero como siempre ha sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia, los decretos papales sólo eran acatados si repercutían en privilegios para las clases dominantes y poderosas de las naciones cristianas, nunca a favor de las minorías ni de los derechos fundamentales de las personas.
El Asunto de los Apellidos y de los Nombres
Otro de los problemas que tuvieron que sortear los "cristianos nuevos" era el de su identidad. Con la implantación de los Estatutos de Limpieza de Sangre, no era para nada seguro presentarse ante las autoridades con un apellido bíblico. Aunque muchas familias de clase pobre tomaron el apellido de sus padrinos "cristianos viejos" o de sus patrones benefactores una vez se bautizaban, otro tanto no podía desechar su pasado. Y es así como en América Latina muchos apellidos vinieron a pertenecer originalmente a anusím y sus descendientes, o bien se convirtieron en apellidos de cristianos nuevos que en algún momento de la historia intentaron retomar algunas tradiciones judías.
Al huir a Holanda, América o al Imperio Turco, muchas familias volvieron a abrazar su milenaria tradición sin perder su nuevo apellido. Así aparecieron apellidos como Díaz, Errera, Rocas, Fernández, Silva, Méndez, López o Pereira. Otro cambio de apellidos lo causaron las guerras, la gente perdió o quiso perder sus documentos y se "consiguió" un pasaporte con apellido que no denunciara su origen, para cruzar a salvo una frontera o a escapar del servicio militar.
Muchos apellidos, con las migraciones, se desfiguraron al cambiar de país y de idioma; a veces los empleados de Aduana, en otras el mismo inmigrante que no sabía español, escribían mal su apellido, lo que explica cómo muchos integrantes de la misma familia tienen apellidos similares en sonidos pero escritos con diferente grafía.
Los apellidos sefarditas variaban según su género. Así por ejemplo, para poder esconder un apellido bíblico se imponían un apellido relacionado con la naturaleza (Montes, Ríos, del Valle), con el oficio de la familia (Ferrero, Carnicer, Portero). Pero la tendencia fue designarse apellidos con la terminación EZ, que indica el origen: de Eretz Israel (la Tierra de Israel; Rodríguez, Sánchez, Pérez, Martínez), o bien con el inicial BEN que significa hijo (Benavides, Benzaquén, Benítez). También la tendencia era anteponer al apellido la sílaba AL, que en cierta manera les identificaba con los moros (Álvarez, Alarcón, Albarracín, Almeida).
Y no podían faltar los apellidos relacionados con la Sagrada escritura. Kadósh, Leví, Chávez (del ídish shabes, que significa shabat).
Ahora bien, los nombres fue otro problema que tuvieron que sortear para no ser descubiertos por los inquisidores y su red de informantes. Siempre existió entre muchos anusím la costumbre de poner nombres hebreos a sus hijos, pero para no aparecer como judaizantes empezaron a agregarle dos y hasta tres nombres, y en algunos casos con una advocación cristiana especial, para aparecer como cristianos muy devotos. Por ejemplo, el nombre del Libertador Bolívar, su nombre completo era: Simón José (dos nombres hebreos) Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios. Otros nombres compuestos de Anusím eran: Teresa de Jesús (en memoria de la santa sefardita de Ávila), María Josefa, María Antonia, entre otros.
Cristianos Nuevos en el Nuevo Mundo
La Corona prohibió a los cristianos nuevos hacer parte de las colonias en el Nuevo Mundo, por no poseer "pureza de sangre"; muchos sefarditas conversos o anusím se hacían pasar por cristianos viejos, de tradición, para facilitar las cosas; estos judíos clandestinos mantenían de alguna forma su vida comunitaria, pero no desarrollaron literatura. Todo lo que se sabe de los anusím fue recopilado por los archivos del Santo Oficio, que recopiló testimonios de los acusados en los interrogatorios.
Otra vertiente anusím se caracterizó por volver a practicar abiertamente el judaísmo en alguna comunidad libre fuera de España, ahora en territorios del Nuevo Mundo, y dejaron algún tipo de información sobre su vida anterior.
LA CONTRAOFENSIVA DEL SANTO OFICIO
Llegó a la corte española el rumor de que varias familias de cristianos nuevos habían burlado los controles de salida de la Península, se habían instalado en el Nuevo Mundo y no contentos con eso, muchos estaban "judaizando". Ello motivó al establecimiento del Tribunal de Inquisición en América Latina, siendo Lima su primera sede desde 1569. El segundo tribunal de la Inquisición, que inició sus actividades en la Ciudad de México en 1571, estaba encargada de vigilar la vida religiosa de toda Nueva España; el tercero en Cartagena de Indias, instituido en 1610, tenía como jurisdicción Nueva Granada y las islas del Caribe. En Brasil nunca hubo un tribunal propio y la vigilancia de la ortodoxia de los habitantes se realizaba mediante visitas de inquisidores especializados y del clero regular. Los reos se enviaban a Lisboa para ser juzgados, y los de las provincias apartadas de las posesiones españolas eran trasladados a Lima, México y Cartagena.
En el procedimiento inquisitorial se tenía como requerimiento cada prisionero tenía que pagar de su bolsillo sus propios gastos de traslado y alimentación en prisión y lo referente a los procesales. Los transgresores pobres radicados en provincias lejanas y sin recursos para ser confiscados, eran para el Santo Oficio motivo de déficit fiscal, mientras que se veía como excelente fuente de ingresos el capital de los reos pudientes. Esto nos permite entender el establecimiento de prioridades en la actuación del Santo Oficio.
México
Las fuentes indican que desde 1571, año de establecimiento del Tribunal en Ciudad de México, hasta 1591, la calma fue relativa y no se presentaron hechos importantes sobre procesos contra cristianos nuevos. El 28 de Febrero de 1574 y el 3 de marzo de 1575 se ejecutaron unos autos de fe, pero no se procesó a ningún judaizante.
El Caso Carbajal
1579 es la fecha del primer proceso oficial y de impacto contra grupo alguno de judaizantes. El rey Felipe II había encomendado a Luis Carbajal y la Cueva la extensa región de Nueva León, con la misión de restablecer el orden en sus confines y atrajera a los indios rebeldes "a la paz y a la cristiandad''. Carbajal, según las fuentes, era un católico practicante, pero su entorno y su familia (en especial su sobrino, que estaba destinado a sucederle) eran los judaizantes más activos a los que juzgó el Santo Oficio durante toda la época colonial. El auto de fe del 8 de diciembre de 1596 ejecutó a la hoguera a Luis de Carvajal el Mozo, junto con ocho de sus familiares y amigos.
Los años siguientes mostraron un aumento de actividad de este tribunal. En el auto de fe celebrado el 25 de marzo de 1601 fueron quemados 135 procesados, entre ellos 46 judaizantes.
En 1659 se celebró un nuevo auto de fe, pero esta vez los reos nada tenían que ver con cristianos nuevos, sino que eran cuatro penitentes que ya habían sido reconciliados en 1649. Dos de ellos de 65 y 80 años respectivamente, perecieron en la hoguera. Desde ese año hay algunos procesos por criptojudaísmo, pero muy pocas veces se sustentó la acusación con pruebas reales. Una de estas inculpaciones insostenibles fue la que cayó sobre Miguel Hidalgo Castilla, el famoso "Cura Hidalgo", prócer de la independencia mexicana.
Pero la obsesión por la pureza de sangre no había desaparecido, y el tribunal de la Inquisición se empeñaba en rastrillar las memorias de las familias para identificar algún judaizante; como ejemplo tenemos el proceso contra Juan de Loyola y Hora, pariente nada menos que del fundador de la Orden Jesuita (S. Ignacio de Loyola), que fue condenado por judaizante en 1745 y murió durante el juicio. El tribunal tuvo que declararlo inocente y organizar una procesión especial para exonerar su memoria cuatro años más tarde.
Perú
El Tribunal de la Inquisición de Lima vivió, al iguel que el de México, un tiempo de relativa inactividad. En sus veinte primeros años de actividad, ese tribunal celebró por lo menos cinco autos de fe con más de un centenar de condenados, pero sólo en el auto de fe de 1591 se condenó a la hoguera a tres acusados de judaizar. Pero la situación cambió drásticamente en el auto de fe del 17 de diciembre de 1595: diez personas fueron acusadas formalmente de practicar el judaísmo en alguna medida.
Otro auto de fe del 10 de diciembre de 1600 quemó a 14 acusados de judaizar; en 1605 otro auto de fe condenó a 28 personas por el mismo cargo. En ese mismo año el rey Felipe III, de acuerdo con el papa Clemente VIII, acepto las súplicas de los cristianos nuevos (no es de extrañar que esta rogativa estuviese acompañaba de un muy acaudalado tributofinanciero para el soberano español), y decretó una amnistía por delitos de judaísmo... pero esra amnistía sólo duró 5 años, cuando se fundó el Tribunal de Cartagena de Indias en 1610 y se intentó establecer otro tribunal en Buenos Aires, pero el proyecto sucumbió por diversos motivos de orden económico, logístico y burocratico.
Brasil
A finales del siglo XVI se inició también la persecución sistemática de los judaizantes en Brasil. En 1591 llegó a Bahía el visitador de la Inquisición de Lisboa, Heitor Furtado Mendoça, que durante cuatro años se dedicó a depurar los centros urbanos y rurales de la colonia portuguesa de sus desvios morales y herejías. Los sospechosos de criptojudaísmo fueron trasladados a la sede del tribunal en Lisboa, y se estima en varios centenares de personas los implicados.
Un segundo arrivo del visitador del Santo Oficio en 1610 causó que un número considerable de portugueses emigraran a las colonias españolas en América, haciendo de la palabra portugués un sinónimo de cristiano nuevo, y muy pronto el sentimiento de sospecha inquisitorial se hizo sentir.
En 1625 se inicia un capítulo decisivo en la historia de los mártires judíos en América. La abortada conquista de Bahía por los holandeses en 1624 y su toma de Pernambuco en 1630, hicieron pensar a los españoles que había conspiración judía de por medio. La independencia de Portugal, lograda en 1640, no contribuyó a incrementar el afecto de las autoridades por los portugueses que se habían radicado después de 1580 en los virreinatos españoles. Algunos de estos inmigrantes recién llegados habían logrado en pocos años una considerable prosperidad y era evidente la carencia de limpieza de sangre; esto provocó envidias y recelos contra ellos, lo que los hizo más vulnerables a la sombra del Santo Oficio. Luego de los grandes autos de fe de Perú y de México, la Inquisición no nos aporta ya más que unos pocos datos sobre la vida judía en esos dos virreinatos. Todo parecía indicar que se habrían extirpado efectivamente los núcleos de judaizantes, o que por lo menos, lograban éstos esconderse ahora de una forma más eficaz.
Una vez lograda la independencia portuguesa de España, en Brasil se incrementó la persecución de los cristaos novos, en especial en la primera mitad del siglo XVIII cuando, según el Livro dos Culpados (un registro de los que fueron juzgados o tan sólo sospechosos de judaizar, llevado por la Inquisición en Lisboa), nada menos que 1.811 personas, todas nacidas o residentes en Brasil, fueron denunciadas, y unas 500 entre ellas severamente castigadas. Los centros de operaciones del Santo Oficio se trasladaron a las regiones mineras de Brasil, pues allí se apreciaba una actividad económica más floreciente, que se concentraba en Minas Gerais, Río de Janeiro, Santo Espirito (el pensamiento de los inquisidores era "donde abunde el oro y la plata, allí pueden haber judíos"). Los motivos económicos y sociales de esta persecución se hicieron más evidentes que nunca, ya que la debilidad de las prácticas judaícas atribuidas a los inculpados no habrían justificado por sí mismas tanto celo, incluso por parte de fanáticos como Francisco de Sao Jerónimo, obispo de Río de Janeiro en la primera década del siglo XVIII y ex inquisidor del Tribunal de Evora.
Más allá de la vida judía documentada por el Santo Oficio consignada en las actas y en 1os autos de fe, había otra vida judía en América que probablemente abarcaba a más personas, pero de la que tenemos muchos menos datos.En febrero de 1570 el secretario del Tribunal en Lima se quejó de de que la proporción de cristianos nuevos entre los españoles del lugar doblaba la proporción que se daba en España. Otro agente informó en 1597 de que las provincias de Buenos Aires, Paraguay y Tucumán estaban inundadas de portugueses, en su mayoría judaizantes. El 26 de abril de 1619, el comisario de la Inquisición de Buenos Aires requirió que se adoptaran severas medidas ante la llegada de ocho naves en que viajaban portugueses, todos ellos, según él, criptojudíos.
DE DÓNDE VIENE EL TÉRMINO "MARRANO"?
Como decíamos anteriormente, si bien muchos judíos sefarditas se convietieron al catolicismo bajo presión de la época, muchos de estos "nuevos cristianos" y sus descendientes se empeñaron en continuar, de manera secreta, algunas tradiciones y enseñanzas judías, y los inquisidores y sus informantes (muchos de esos informantes eran parientes de quienes se sospechaba, judaizaban) estaban muy pendientes de los movimientos de estas personas, aunque algunas familias habían logrado mimetizarse entre la sociedad colonial americana. A estas personas que conservaban tradiciones judías en secreto, o que simplemente poseían ancestros judíos (recuérdese los Estatutos de Limpieza de Sangre), se les llamaba marranos.
Existen tres teorías sobre la etimología de esta palabra, que comunmente designa al cerdo.
La teoría del rabino César Urrego contempla que "el nombre de marrano... se convirtió en el nombre de desdeño dado por la Iglesia Católica a los judíos que fueron forzados a la conversión, pero que continuaron la práctica del Judaísmo en secreto, también puede significar qué mal señor!.
La teoría de José Feldmann establece que marrano no viene del animal, sino que es lo contrario. Mar en hebreo significa amargo, y anus, forzado; de ahí que en el hebreo moderno a los marranos se les llame anusím.
El erudito Joaquin establece, en cambio, que la definición correcta es la que une el nombre del animal con los forzados a la conversión. El étimo es el árabe محرم (muharram), pronunciado en árabe andalusí maharram, que significa "cosa prohibida", y es un nombre que se le da al cerdo por estar prohibido su consumo en el Judaísmo tanto como en el Islám. El andalusí maharram se adapta al romance como maharrán primero y después ma(ha)rrano. Denomina al cerdo todavía hoy en muchos lugares de habla hispana. La aplicación de este nombre a los conversos al cristianismo en la época del terror inquisitorial en España no es más que la voluntad de zaherir recordando su origen, pues no podían comer cerdo, y como la conversión había sido a la fuerza, continuaban sintiendo asco hacia esa carne. Marrano se especializó en los conversos procedentes del judaísmo, por ser éstos obligados antes que los procedentes del islam, a los que se prefirió llamar "moriscos", pero "marrano" no es una palabra que signifique especialmente "judío", sino que es un insulto para "persona que no come cerdo". Su uso en este sentido no se encuentra ya más que en los numerosos artículos donde se discute el origen de la palabra, con fantasías de todo tipo. El uso actual es exclusivamente el de "cerdo" y por extensión el de "sucio".
Clasificación de los Marranos
Los primeros corresponden a aquellos que, exentos de cualquier afecto por el judaísmo e indiferentes a la religión en general, recibieron con dicha la posibilidad de cambiar su condición oprimida por las excelentes oportunidades que se abrieron al convertirse al cristianismo. Simulaban ser cristianos cuando resultaba adecuado y hacían mofa de los judíos y el judaísmo. Ciertos poetas españoles se pueden asociar a esta categoría, entre los que podemos nombrar a: Pero Ferrus, Juan de Valladolid, Rodrigo Cota y Juan de España de Toledo, también conocido como "El Viejo", a quien se consideraba un connotado talmudista, y quien al igual que el monje Diego de Valencia, otro judío bautizado, empleaba palabras en hebreo en sus pasquines para burlarse del pueblo judío.
La segunda categoría corresponde a aquellos que tuvieron que elegir el bautismo para asegurar su subsistencia; vivían cristianamente y asistían a misa como todos los demás católicos. Pero transmitieron a sus descendientes algunas tradiciones judías que pasaron al futuro como "tradiciones de familia". Por ejemplo, algunas familias del Tolima, en Colombia, acostumbraban sacrificar un chivo en Semana Santa para comerlo con toda la familia, pero las generaciones posteriores no vieron en esta costumbre algo más que un simple encuentro de familia. Muchos marranos pertenecían a esta clase.
La tercera categoría designa a los que en público no demostraban alguna preferencia religiosa, o bien participaban de las ceremonias y fiestas de guardar cristianas como un mero acto social. Pero ya en su intimidad familiar, en lo secreto, a veces en un salón subterráneo adaptado, vivían y transmitían todas las tradiciones judías; guardaban el Shabat, hacían los rezos de Rosh HaShaná y de Iom Kipur. Muchos de estos marranos o cripto-judíos fueron delatados por sus propios familiares o supuestos comunitarios ante el Santo Oficio y quemados en los autos de fe.
A MODO DE CONCLUSIÓN DE ESTE CAPÍTULO
Mal haríamos en pretender ignorar o relativizar los datos históricos que se poseen acerca de la realidad vivida en la Edad Moderna en América. Son hechos muy dolorosos para un mundo del que se esperaba, fuera la esperanza de la convivencia y la unidad de la Humanidad; pero la sociedad europea, en especial la española, entendía la unidad de los pueblos como sometimiento absoluto a la Corona, lo que implicaba un proceso de destrucción cultural severo para darle campo a la cultura hispano-cristiana. Los pueblos aborígenes de América nunca fueron considerados como civilizaciones sino como animales, ni siquiera se valoró al indígena americano como persona. Las denuncias proféticas de Fray Antonio de Montesinos, de S. Pedro Claver y de otros clérigos y obispos que llamaron la atención a la enloquecida conciencia de los conquistadores y colonizadores, que no pensaban en otra cosa que el oro y el poder, fueron acalladas por los mismos españoles que se jactaban de "civilizados y cristianos", pero quedó para siempre y en testimonio de su vocación, sus escritos, sus denuncias, su apostolado. Aquí se cumple lo que decía el asesinado caudillo colombiano Luis Carlos Galán: "a las personas se les puede matar, pero a las ideas no".
Lamentablemente las cifras de quemados en los autos de fe celebrados por el Santo Oficio en América no son muy claras porque muchos archivos de los tribunales desaparecieron o fueron destruidos deliberadamente, pero los eruditos estiman en 50.000 el número de personas quemadas por el cargo de judaización. Su único delito era querer preservar su identidad, su cultura. De acuerdo con el historiador Cecil Roth, "en ningún sitio sobre la faz de la tierra, una persecución tan sistemática y tan prolongada fue jamás perpetrada, contra una causa tan inocente".
Capítulo IV
LA SITUACIÓN DE LOS B’NEI ANUSÍM HOY
La mayoría de los habitantes de América Latina son descendientes directos de estos Anusím, Marranos o Cripto-Judíos que hemos estudiado. En 1994 el Jerusalem Post publicó un artículo que declaraba cómo el Superior Rabinato de Israel creía que cerca de 35 millones de latinoamericanos tenían sangre judía y lo ignoraban.
Los B’nei Anusím, o sea, estos descendientes de los forzados, son, en palabras del rabino Urrego, un gigante dormido listo para ser despertado a su verdadera herencia. Muchas preguntas surgen ahora, como por ejemplo: qué consecuencias trajo la persecución a los anusím en Latinoamérica? Qué se ha hecho con respecto a los descendientes de los anusím? Se les ayuda? O por el contrario, se les sigue rechazando? Siendo ellos los que no tienen voz en el pueblo judío, ni en la Iglesia, ni en la sociedad y mucho menos en la historia, quién habla, entonces, por ellos?
LAS CONSECUENCIAS PARA AMÉRICA LATINA
Elitismo
Son contados los historiadores que están de acuerdo en que la obsesión por purificar la sangre y eliminar cualquier vestigio judío en la Edad Moderna resultó ser un terrible mecanismo de racismo. Incluso, los estatutos de limpieza de sangre se siguieron aplicando en pleno siglo XIX, especialmente en las castas gobernantes de nuestros países latinoamericanos.
América Latina quedó dividida, entonces, entre una muy hermética clase dirigente de élites, y la inmensa mayoría de los ciudadanos sumidos en toda clase de penurias. El estar relacionado con altas personalidades era un excelente trampolín para obtener un mejor trabajo y mejorar, tanto la calidad como el estilo de vida, dejando al resto de la población sumida en la pobreza. Nada alejado de la actual realidad, donde nadie es tenido en cuenta en un empleo por sus méritos y experiencia sino por sus influencias en la alta sociedad, y es así como tenemos en muchos cargos a personas altamente incompetentes, pero muy bien apadrinadas.
Memoria Histórica
Muchos de los descendientes de los Anusím evitaron en lo posible remontarse a sus ancestros para no descubrir que venían de judeoconversos y así ser marginados de la sociedad. Con el paso de las generaciones la información genealógica se perdió, y con ella toda una historia, un legado cultural y lingüístico. Llegamos, pues, a la Era de la Información sin pasado. Y la experiencia nos ha enseñado lo terrible que es caminar por la vida sin memoria histórica, ya que "un pueblo o una persona sin historia, sin lengua, deja de ser lo que es".
Dice el escritor José Musse Tórres que "los latinoamericanos somos más o menos un rompecabezas mal armado. Complicados y austeros en estima personal. Pocos reconocen que sus raíces son indígenas, europeas, africanas o asiáticas y se vuelcan hacia ella con voracidad… La genealogía, creemos erradamente los sudamericanos, es algo que hacen y conservan los que tienen inflado abolengo, de pomposo apellido y de rancia aristocracia, más vinculada a prebendas, juegos sucios y lobbys que a glorias en batallas. Lo cierto es que sumergirse en la historia familiar es descubrir el origen de gustos culinarios, enfermedades hereditarias y hasta revelar, como en mi caso, una familia proclive a engendrar gemelos. Es además comprender y retarse así mismo, sirve esencialmente a los más pequeños de la familia pues produce seguridad conocer las raíces, encandilan las historias y anécdotas de gente tan cercana, raíces que cuanto más profundas, parecen conferir más estabilidad a una familia que ha sobrevivido guerras de conquista, luchas civiles, dictaduras, democracias mal hechas…".
Jóvenes
Agrega Musse que casi el 52% de la población de América Latina son jóvenes menores de 15 años, que esto convierte a América Latina en una región sin memoria, sin raíces conocidas y sin sentido colectivo, la misma que inicia en la historia familiar y al permanecer ignorada será siempre una región extraviada y renegada. Por tanto, quien no aprenda de su pasado familiar, mucho menos lo hará del pasado del país.
El ignorar la historia hace que las generaciones siguientes crezcan, prácticamente, como ganado: sin pasado, sin raíces y en consecuencia, sin rumbo, sin destino, sin realización personal y comunitaria.
Dice Musse: "sin principio conocido, [la juventud] no tendrá un destino planeado".
Muchos de nuestros jóvenes sufren de angustia existencial porque buscan un sentido para su vida y no lo hallan, lo buscan en los vicios, o simplemente se limitan a disfrutar de los placeres que se les ofrece porque no existe nada en qué proyectarse como persona. Parte de esta crisis se debe en buena medida a que la sociedad de consumo ha aprovechado esa falta de piso existencial para ofrecer mayor placer; "no hay pasado ni futuro, sólo importa el presente, disfruta el presente". Así nuestros jóvenes han sido reducidos a la esclavitud. Por un lado la mayoría se encuentran esclavizados a la sociedad de consumo, reducidos a compradores compulsivos (bares, música, vestuario, conductas) para ser aceptados en un determinado círculo de amistades.
De la otra esclavitud no se habla mucho, es más, se evita hablar. Se trata del fenómeno de las sectas y movimientos religiosos fundamentalistas de la categoría de mega-iglesias o de agrupaciones religiosas muy pequeñas, en donde se pretende dar una respuesta definitiva y simplista de los grandes interrogantes humanos, a a vez que controlan y manipulan su conducta y su vida íntima. Muchas veces estos movimientos religiosos se valen de ciertos gustos y preferencias juveniles para ganar tantos adeptos como les sea posible; sus cultos son muy emotivos, y muchas veces lo que se supone que es una "efusión del Espíriru", resultan ser técnicas de programación neuro-lingüística y de trance provocados mediante hipnosis colectiva. No es acaso todo esto una forma de esclavitud?
La relativización de los valores humanos también es una forma de esclavizar a los jóvenes, condicionándolos a asumir cierto tipo de conductas que no sólo son moralmente incorrectas, sino que además pisotean gravemente la dignidad de las personas. Las desviaciones de la sexualidad humana, la demonización del matrimonio y de la familia, el consumo de sustancias alucinógenas, hobbies que niegan el sentido de trascendencia humana (tales como la viculación a los clubes de fans), entre otros. Todo esto en conjunto, como lleva a la persona a buscar su propio bienestar por encima del de los demás, recurre, incluso, a la eliminación del otro para alcanzar lo que se ha propuesto.
Por qué insistimos tanto en los jóvenes descendientes de los anusím? Porque la sociedad de consumo sabe perfectamente que, si logra someter a su control a la juventud, mientras los mantenga sin memoria histórica, asegura que una nación adopte cierto tipo de pensamientos, de preferencias y de comportamientos hasta la siguiente generación, que luego será reducida a la esclavitud con otro sistema de anti-valores y de productos; asegura así la nación esclavizada en favor de sus intereses económicos. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en nuestros países latinoamericanos.
La Religiosidad Popular
El Consejo Episcopal Latinoamericano denunció en su IV asamblea general celebrada en República Dominicana en 1992, que existe en la religiosidad popular de los pueblos latinoamericanos "elementos ajenos a la auténtica fe cristiana y no lleva siempre a la adhesión personal a Cristo muerto y resucitado". El Documento de Santo Domingo expresa que es obligación de los obispos acompañar estas expresiones de la piedad popular, depurarlas y abrirlas a nuevas situaciones, o "el secularismo se impondrá más fuertemente en nuestro pueblo latinoamericano, y será más difícil la inculturación del Evangelio".
América Latina es un conglomerado (muchas veces desordenado y caótico) de manifestaciones religiosas; cada región tiene, en especial lo referente a la devoción a la Virgen, expresiones inconográficas y mensajes propios de la fe de la región (Guadalupe, Chiquinquirá, Itati, La Caridad del Cobre, Coromoto). Igual ocurre con la devoción a los santos. Ahora bien, la denuncia del episcopado latinoamericano. Lo definitivamente aberrante es la manera como la piedad popular, por no estar alimentada del contenido fundamental del mensaje del Evangelio, se contamina con prácticas de cultos explícitamente paganos que, en su transfondo, atacan directamente la Buena Nueva e instrumentalizan perjudicialmente el Nombre de Jesucristo.
Los b’nei anusím no están exentos de estas prácticas; la mayoría de ellos no ha recibido en generaciones una debida formación catequística, tienen una concepción mágica de los sacramentos que no les compromete para con el Evangelio y la fe de la Iglesia, y en la mayoría de las veces son instrumentalizados como pretexto para el encuentro socio-familiar (primeras comuniones, bautizos, matrimonios).
Nuevos Movimientos Religiosos y Mega-Iglesias
Ante estas realidad eclesial, los b’nei anusím son un "terreno fértil" para los nuevos movimientos religiosos que desde los años ochentas del siglo XX han invadido el continente. Como su instrucción religiosa es pobre, la doctrina que estos movimientos presentan es bastante impactante y atractiva, ya que de entrada pretende responder de manera simple y definitiva a todos los interrogantes de la persona.
Es así como tenemos a muchos b’nei anusím que afirman haber entrado "a una vida nueva" en alguna de estas congregaciones, en donde se les ofrece un culto emotivo, sentimentalista y lúdico en contrapeso con la liturgia católica latina "fría y de ultra-tumba". Se les introduce a un exhaustivo e intensivo estudio de la Sagrada Escritura en compensación contra la confusa y mediocre "clase de catecismo" de las parroquias de los pueblos apartados de donde muchos han venido, y que han emigrado a la ciudad en busca de un futuro mejor. Se les ofrece un reducido círculo de amistades para recibir el amor y el afecto que la "sociedad católico-romana" les negó con su indiferencia. En fin, la lista de ofertas es interminable.
Un elemento diciente de estas congregaciones que han llegado a suelo latinoamericano es la Doctrina de la Prosperidad y la promesa de un cernano futuro lleno de opulencia y de liquidez financiera, pero a cambio deberán cumplir fielmente con el diezmo. Un segundo elemento diciente en muchas congregaciones es el filosemitismo, un amor a veces exagerado por el pueblo judío y el Estado de Israel. Es preocupante porque del filosemitismo a la conversión al judeo-mesianismo protestante no hay sino medio paso, y es lo que muchas congregaciones cristianas han sufrido: dejan de ser iglesias cristianas y se convierten en cuestión de semanas en sinagogas mesiánicas, y sus líderes dejan de llamarse pastores cristianos para convertirse automáticamente en rabinos mesiánicos.
Los Cripto-Judíos
Hoy podemos contar con la existencia de personas descendientes de los Marranos de la tercera categoría, esos que supieron evadir la vigilancia del Santo Oficio y que siguieron transmitiendo tradiciones judías a sus hijos y nietos. Pero ellos llevan una muy honda herida en sus almas, por instinto temen darse a conocer, compartir al mundo su naturaleza judía y continúan en el secreto sus creencias y tradiciones… temen una nueva Inquisición y prefieren "estar preparados por si nuevamente llega a suceder lo peor".
LA POSICIÓN DEL JUDAÍSMO TRADICIONAL ORTODOXO
En honor a la verdad, los círculos rabínicos ortodoxos ashkenazis no están para nada interesados en la situación de los descendientes de los Anusím. Ellos ven a los b’nei Anusím como gentiles (no-judíos), por tanto no aprueban que estos descendientes emprendan el proceso de Baal-Teshuvá (retorno a la colectividad judía) porque dicen, "pueden retornar al seno del judaísmo si la madre anusím es judía. Sin embargo, los descendientes de anusim que no han nacido de madre judía, no son judíos".
Por ejemplo, una mujer judía fue forzada a abandonar el judaísmo, es anusím. Si ella retorna hace Baal-Teshuvá. Sus hijos son b’nei anusím pero quieren retornar, pueden hacerlo, pero no sus nietos ni sus descendientes, pues consideran que "hijos anusím tienen nietos, esos nietos no son judíos porque no nacieron de madre judía". Por tanto los nietos de esa mujer deberían someterse al proceso de conversión. La cosa se complica mucho más si recordamos que la ortodoxia judía no reconoce la descendencia judía por el linaje paterno, solamente por el materno.
Otra crítica rabínica ortodoxa al retorno de los descendientes de anusím, se debe a que el primer paso a dar es identificar si los apellidos que se tienen son sefarditas. Recordemos que la ortodoxia ashkenazi no está interesada en ayudar a los b’nei anusím, por eso son tan comunes las afirmaciones como las del rabino Berl Schtudiner: "todo sitio en Internet que tenga un listado de «Apellidos Judíos» no es algo confiable, sólo puede ser útil como motivo de curiosidad, pero no es referencia suficiente".
Para muchos, esto es una injusticia. "Un momento! Yo soy descendiente de judíos, yo no fui el que se asimiló, yo no renegué de mi identidad por miedo, ni forzadamente! Tengo el derecho a ser reinsertado en la comunidad judía!"… pero las autoridades ortodoxas no prestan atención y despiden, a veces de manera tosca y fría al ben anusím (descendiente de forzados) que pide su reinserción.
Pareciera que, por lo menos, hay una puerta abierta, que es la de someterse al Ulpán Giúr (escuela para conversión al Judaísmo); y el ben anusím, resignado, empieza su proceso a la manera ortodoxa. Ya no es considerado ben anusím sino ger (se pronuncia guer), converso; pero vienen entonces las trabas burocráticas. En algunas comunidades ortodoxas se les pide a los aspirantes una cantidad de certificados y de constancias, y en otras, además de esto, se exige una cuota que a veces sobrepasan los diez mil dólares (sin contar la otra inversión, para comprar artículos judíos como kipá, talít, tefilín, sidur, etc), y eso solamente para efectuar la conversión.
Si el ben anusím posee ese dinero, no habrá mayores inconvenientes… pero qué hay de los que no poseen esos recursos económicos? "lo sentimos, amigo, no puedes continuar". El proceso se estancó. Qué hacer ahora?
Afortunadamente existen en Iberia y en Israel una serie de organizaciones que facilitan, por lo menos en la parte burocrática y de papeleo, el proceso de baal-teshuvá. Entre ellas podemos mencionar a Shavei Israel, Gaceta Anusím y Amisháv.
EN LAS CONGREGACIONES JUDÍO-MESIÁNICAS
Alguien en Israel afirmaba que "es muy difícil cambiar para un converso", extendiendo el término a los descendientes de los Marranos. Muchas de estas personas tal vez han empezado su toma de conciencia de su historia, de su pasado; anhelan con toda el alma ser reinsertados en la nación judía, pero se dieron cuenta de que, por la parte ortodoxa, las puertas las tienen prácticamente cerradas. Lo denunciaba el rabino Urrego: "para el judaísmo del siglo XXI se ha vuelto muy difícil certificar judíos, ya que el sector ortodoxo no acepta, ni a los reformados, ni a ningún judío poco practicante como judío verdadero… los b’nei anusím no son bienvenidos generalmente a la corriente centrista del Judaísmo y no pueden obtener reconocimiento actual de judíos sin experimentar una formal conversión".
Y como agregado especial, muchos b’nei anusím reconocen a Jesús como el Mesías de Israel e Hijo del Altísimo. Sin duda que esta confesión de fe anula su proceso de conversión ante las autoridades ortodoxas, y le cerraría las puertas del Judaísmo para siempre.
Ante esta realidad, son muchísimas las congregaciones de los judíos mesiánicos que abren las puertas a los b’nei anusím y les permiten recuperar su pasado judío de una manera mucho más sencilla. Existen comunidades mesiánicas serias que trabajan en brindar al ben anusím un proceso de retorno serio y sin tener que renunciar a la fe en Jesús el Mesías; en unas el proceso concluye con una ceremonia de reinserción, en otras con la circuncisión para hombres y la mikvé para damas.
NEGAR A CRISTO CON TAL DE SER RECONOCIDO COMO JUDÍO
Cabe anotar que existen personas que descienden de judíos y que creen en Jesús Cristo (que en hebreo se dice Yeshúa haMashíaj). Pero ciertos sectores de la ortodoxia rabínica se han dedicado a demostrar (muchas veces con argumentos talmúdicos convincentes pero en el fondo dudosos) que Jesús de Nazareth fue un impostor, un enemigo del Dios de Israel, un suplantador, un demente.
Como decíamos anteriormente, en los tribunales rabínicos ortodoxos el proceso de adhesión a la nación judía se anula por completo si el "converso" reconoce a Cristo Jesús, así que las personas que se han sometido al proceso del Ulpán Giúr lo deben pensar muy bien.
Muchos creyentes interesados en retornar a sus raíces, con tal de ser acogidos como judíos y de ser reconocidos por la colectividad ortdoxa mediante una teudá o acta, son capaces hasta de renegar de la salvación que les fue otorgada por el bautismo. Se les ha enseñado que Jesús no es el Mesías y que por tanto no existe nada por lo que haya que pensar en la salvación eterna; que Jesús es el enemigo más feroz que tiene la nación judía y que su nombre ni siquiera debe ser mencionado. Y esto nos tiene que poner a reflexionar seriamente sobre la manera como estamos viendo a Cristo.
En estas personas se cumple fatalmente la recriminación de la Sagrada Escritura: "habéis roto con Cristo todos cuantos buscáis la justicia en la ley, os habéis apartado de la gracia" (Gálatas 5,4), porque "quién es el mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es el Mesías? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo, todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre" (1ª Juan 2,22-23).
POR QUÉ CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA?
Existe, sin embargo, un agravante que sí merece una especial atención. Por un lado se realiza en los estudios de reinserción todo el análisis histórico de lo ocurrido en los albores de la Inquisición, origen de la asimilación sefardita (tema que en este estudio analizamos sin la profundidad que amerita, por la extensión y rica variedad de bibliografía existente). Pero por otro lado se hace una presentación actual completamente denigrante de lo que es la Iglesia Católica en la actualidad, como si ella trabajase en establecer nuevamente la Inquisición, así que se le muestra como enemiga eterna de los judíos y que busca su completa destrucción.
Uno como creyente se pregunta "qué se quiere lograr atacando tan agresivamente a la Iglesia Católica? por qué se encarnizan contra ella de una manera tan cruel?" casi nunca se habla de la manera como en ciertos sectores de la Iglesia Ortodoxa se refiere actualmente hacia el pueblo judío, enseñando de manera implícita que la Iglesia es el Nuevo Israel y que los judíos están condenados eternamente si no optan por el cristianismo… nuevamente, por qué los judíos mesiánicos no hablan contra otras iglesias, sino que se ensañan obsesivamente contra la Iglesia Católica? la respuesta es muy sencilla en palabras del padre Eliécer Sálesman: "porque hay intereses económicos y políticos escondidos detrás de todo movimiento protestante que llega a América Latina". Otra posible explicación es que forma parte del proceso de proselitismo la descalificación contra la Iglesia, jamás un proceso de discipulado o de retorno en las congregaciones mesiánicas centra una base imparcial histórica, de sanación de la memoria histórica, de perdón y de reconciliación, sino que cada vez que se menciona a la Iglesia Católica se hace de la manera más grosera y ofensiva. Es una vieja estrategia de los movimientos cristianos pentecostales y neo-pentecostales para ganar adeptos. Y los judeo-mesiánicos, como vienen formados en la estructura doctrinal neo-pentecostal, siguen los mismos móviles.
Es cierto que los errores del pasado deben ser recordados para que nunca vuelvan a suceder, pero pretender sanar las heridas del alma enterrando más hondamente el puñal del rencor y de la venganza, sólo crea más violencia, más odio, más rencor. Se sana la memoria histórica, pero se hiere el alma más profundamente y para siempre, y ese es en verdad un daño irreparable, mucho más grave del causado por la Inquisición en tres siglos.
EL ABANICO ACTUAL
En conclusión, los b’nei anusím tienen hasta el momento, el siguiente abanico de opciones para elegir:
Permanecer como hasta ahora, sin pasado, sin identidad, sin destino.
Mantener exclusivamente una información de conexión histórica para con su pasado judío.
Emprender el proceso de retorno mediante la vía ortodoxa, lo que implica someterse a un proceso de conversión, como si jamás se hubiese sido judío.
Emprender el proceso de retorno con ayuda de las organizaciones judías conservadoras para b’nei anusím, pero negando a Jesús como Mesías.
Emprender el proceso de retorno manteniendo la fe en Jesús Cristo, mediante la vinculación a alguna congregación judío-mesiánica, pero ser envenenados con el odio y el rencor contra la Iglesia Católica.
Existe alguna otra opción legítima?
Capítulo V
LA IGLESIA CATÓLICA: ESPACIO IDEAL PARA EL RETORNO DE LOS B’NEI ANUSÍM
Una vez evaluada la situación de los B’nei Anusím en América Latina, creemos que dadas las circunstancias, la Iglesia Católica ha empezado a tomar conciencia del impacto producido. El pueblo judío reclamaba de parte de la Iglesia arrepentimiento público, y lo obtuvo. Ahora bien, las opiniones en el pueblo judío están divididas: uno sector aceptó con alegría este acto de teshuvá, otros en cambio como los judíos mesiánicos ortodoxos, insisten en que todo es una patraña del Vaticano y que no fue una petición formal de perdón por los crímenes de la jerarquía contra los judíos.
Michael Freund, un columnista del Jerusalem Post que ocupó el cargo de Sub-Director de Comunicaciones en la Oficina del Primer Ministro durante el mandato de Biniamin Netanyahu, expresó que "los ancestros de esta gente fueron forzados a convertirse contra su voluntad. La justicia histórica, al tiempo que la moralidad, requieren que los auxiliemos a volver al hogar". Los B’nei Anusím, dejando de lados las querellas rabínicas ortodoxas, tienen todo el derecho de volver, de reencontrarse con su legado cultural. En la calle millones están esperando hallar el propósito y el objetivo de sus vidas; creemos que ese objetivo está en Sefarad, en recuperar la identidad social y espiritual. Sefarad es la respuesta, una recuperación en medio de la crisis de identidad a la que Latinoamérica ha sucumbido.
RETORNANDO DE LA MANO DEL MESÍAS
Pero creemos también que, aunque el esfuerzo humano es importante, todo ese esfuerzo será en vano si no está iluminado por el Espíritu del Resucitado, de Jesús de Nazareth, el Mesías, el Hijo del Altísimo; aquel que en un tiempo fue utilizado para infundir terror entre sus hermanos, Él será quien los reinserte en su historia, en su identidad, quien sople sobre los huesos secos de sus ancestros, quien abra los sepulcros de la asimilación de los siglos y les devuelva su identidad, cumpliéndose la profecía de Zacarías 37: "infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis".
RETORNANDO A CASA, EN CASA
Humildemente debemos reconocer, como lo hizo el papa Juan Pablo II, los crímenes de la Iglesia, en este caso contra el pueblo judío entre los siglos XV y XIX. La historia no se puede negar, el daño está hecho y los cristianos católicos de origen gentil deben pedirle al Espíritu de Santidad que les conceda la fortaleza necesaria para dar la cara al mundo, como lo hizo el Santo Padre, y decir con voz fuerte y con humildad: "nos equivocamos, pedimos perdón".
Todo error exige ser expiado, todo daño grave es irreversible y aún así exige reparación. La Iglesia tiene en esta etapa especial de la Historia, la gran oportunidad de reparar ese error cometido contra los sefarditas y sus descendientes. Ya se dio el primer paso con el acto de arrepentimiento en el Jubileo 2000… ahora la Iglesia Católica tiene una excelente manera de resarcir el daño causado durante casi 500 años: ofrecer a los descendientes de los Anusím la posibilidad de retornar a su historia, a su legado cultural, a su memoria histórica al interior de la Iglesia Católica, que no hace acepción de pueblos, naciones y culturas y por eso es Católica, es decir, Universal.
LOS DOCUMENTOS DE LA IGLESIA DEFIENDEN LA DIVERSIDAD Y LA RIQUEZA CULTURAL DE LOS PUEBLOS CATÓLICOS
En los últimos años los diversos sectores teológicos, clericales, pastorales y episcopales de la Iglesia Católica están haciendo un esfuerzo casi colosal para comprender, valorar y apreciar la tradición y la cultura del pueblo judío, intentando, con la ayuda de los líderes hebreo-católicos, separar "tradición judía" de "religión judía", concepto que es ampliamente discutido y desaprobado por los diferentes rabinos y pensadores judíos, aunque otros lo defienden.
El Catecismo de la Iglesia Católica se acerca a la liturgia judía para reconocer la fuente de la liturgia cristiana inherente a ella. Los más de 2000 obispos que participaron del Concilio Vaticano II reconocieron que los judíos continúan todavía siendo muy amados de Dios a causa de sus Padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. Todo el pontificado del papa Juan Pablo II estuvo marcado por los acercamientos y la reconciliación entre la Iglesia y la comunidad judía mundial, al canonizar a Edith Stein, elevó al mundo, en nombre de la Iglesia, este solemne llamamiento: "Por amor a Dios y al hombre, una vez más elevo mi apremiante llamamiento: ¡Que nunca más se repita una análoga iniciativa criminal para ningún grupo étnico, ningún pueblo, ninguna raza, en ningún rincón de la tierra! Es una llamada que dirijo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; a todos los que creen en el Dios eterno y justo; a todos los que se sienten unidos a Cristo, Verbo de Dios encarnado". En la ceremonia de su beatificación, en 1987, el Papa, en nombre de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, reconoció que no existe ninguna contradicción ni incompatibilidad en vivir el Judaísmo como cristianos católicos: "Para Edith Stein, bautizarse como cristiana no significó romper con sus raíces judías; todo lo contrario, ella dijo: "he recibido la práctica del Judaísmo desde niña... mi retorno a Dios me hizo sentir judía nuevamente".
El Concilio Vaticano II enseña: "La persona humana, sólo y exclusivamente por la cultura, es decir, por el cultivo de los valores y de los bienes naturales puede alcanzar su verdadera y plena humanidad. Por consiguiente, donde quiera que se habla de vida humana, naturaleza y cultura están en íntima conexión… de este modo, por la acumulación de instituciones tradicionales, se forma un patrimonio que es propio de cada una de las comunidades humanas. Así también se constituye un marco definido o histórico, dentro del cual se inserta el hombre de cada uno de los pueblos o de las edades, y del que toma los bienes necesarios para procurar su civilización".
Pero la Iglesia aclara que "enviada a todos los pueblos de cualquier tiempo y región, no se siente ligada exclusivamente o indisolublemente a ninguna raza o nación a ningún género particular de costumbres, a ningún modo de ser, antiguo o moderno, Fiel siempre a su propia tradición, y consciente, al mismo tiempo, de su misión universal, puede entrar en comunión con las diversas civilizaciones; de ahí el enriquecimiento que resulta, así para ella como para cada cultura".
Nos parece muy importante el anterior numeral para comprender que la Iglesia tiene conciencia de su catolicidad (universalidad), porque acoge a todas las naciones, culturas y pueblos; que nunca va en detrimento de sus tradiciones y elementos de identidad, sino que el Evangelio depura y a la vez fortalece, eleva e impregna del espíritu de Cristo los elementos buenos, nobles y dignos de honra de todas las naciones, culturas y pueblos.
También enseña el Santo Padre "La Iglesia o el Pueblo de Dios… no disminuye el bien temporal de ningún pueblo; antes, al contrario, fomenta y asume, y al asumirlas, las purifica, fortalece y eleva todas las capacidades y riquezas y costumbres de los pueblos en lo que tienen de bueno". Y también: "Si por esto es importante, por un lado, saber apreciar los valores de la propia cultura, por otro es preciso tomar conciencia de que cada cultura, siendo un producto típicamente humano e históricamente condicionado, también implica necesariamente unos límites. Para que el sentido de pertenencia cultural no se transforme en cerrazón, un antídoto eficaz es el conocimiento sereno, no condicionado por prejuicios negativos, de las otras culturas".
Los obispos de Argentina, concientes del impacto causado, no sólo por la destrucción de la tradición de los pueblos nativos de América, sino incluyendo también de manera implícita el daño causado a los sefarditas emigrantes al Nuevo Mundo, elevaron la siguiente plegaria: "Padre de todas las razas y culturas, Dios de la vida, de la tierra y del cielo, de la danza y del canto, concédenos la fortaleza de luchar junto a estos pueblos en la recuperación de su identidad, caminando en espíritu de integración ayuda y de servicio para contribuir a reparar las injusticias del pasado y del presente".
LA SAGRADA ESCRITURA DICE QUE ES EL DESEO DEL SEÑOR LA RESTAURACIÓN DE LOS SEFARDITAS
Una lectura comparativa de la Sagrada Escritura con la historia, nos hace comprender que es el deseo del Señor que los descendientes de los Marranos o Cripto-Judíos sean reinsertados en la nación judía presente en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Veamos algunas citas bíblicas en las que identificamos la realidad de los b’nei Anusím:
Estaba profetizado que el pueblo judío, en algún momento de la historia, adoraría a dioses extraños y sus corazones se llenarían de miedo, pero que el Señor los llamaría de nuevo:
Y Yahvé os esparcirá entre los pueblos, y quedareis pocos en numero entre las naciones a las cuales os llevará Yahvé. Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. Mas si desde allí buscareis a Yahvé tu Dios, lo hallaras, si lo buscares de todo corazón y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieras a Yahvé tu Dios, y oyeres Su voz. Porque Dios misericordioso es Yahvé tu Dios; no te dejara, ni te destruirá, ni se olvidara del pacto que les juro a tus padres" (Deuteronomio 4,27-31).
Muchos de nuestros ancestros sefarditas se desviaron, en lugar de seguir al Dios Verdadero siguieron sus ídolos personales, y el Señor los dispersó. Muchos eruditos judíos ven en la dispersión sefardita, en el pasado, y su restauración, en nuestros días, el cumplimiento de la profecía de Jeremías:
"Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia. No obstante, he aquí vienen días, dice Yahvé, en que no se dirá más: Vive Yahvé, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Yahvé, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres".(Jeremías 16, 13-15).
El profeta Abdías también se refiere a los sefarditas:
"Y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad, poseerán las ciudades del Néguev" (Abdías 1,20).
El profeta Ezequiel, mediante la visión de los huesos secos, nos muestra lo que eran los b’nei anusím hace unas décadas, y lo que está haciendo ahora el Espíritu del Resucitado:
"Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Yahvé el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Yahvé, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Yahvé" (Ezequiel 37, 11-14).
Y San Pablo profetizó que al final de los tiempos, la inmensa mayoría del pueblo judío se convertiría al Evangelio de Jesús Cristo:
"Si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo, qué será su readmisión sino la resurrección de entre los muertos?... Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sión el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.
Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.
Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en
cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque
irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros
también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis
alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos
ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a
vosotros, ellos también alcancen misericordia" (Romanos 11,11-15; 25-31).
Resumiendo, en el Deuteronomio el Señor indica que esto sucedería al final de los tiempos. El profeta Abdías señala a los "deportados" en Sefarad, el profeta Jeremías indica las razones de la dispersión, el profeta Ezequiel revela el procedimiento del Espíritu Santo y San Pablo vaticina la salvación plena y definitiva del pueblo judío en Cristo Jesús.
LOS DEL NORTE YA VOLVIERON: AHORA LES TOCA A LOS DISPERSOS DE LAS OTRAS TIERRAS
Nuestros padres se fueron en pos de dioses ajenos y no guardaron la Ley del Señor, lo negaron, pero la Sagrada Escritura especifica muy bien que Dios regresaría a los hijos de la tierra del norte (que está representada por los judíos de Rusia, pero que también incluye a muchos judíos ashkenazis o de Europa Oriental), y concluye: "y de todas las tierras adonde los había arrojado; los volveré a su tierra, la cual di a sus padres."
En la Iglesia Católica hemos visto que estas profecías se están cumpliendo al pie de la letra. Cientos de judíos del norte, ashkenazis, han reconocido a Cristo Jesús como Mesías y Salvador, han recibido el bautismo de salvación en la Santa Madre Iglesia, y han sido completamente restaurados, sin dejar de ser y vivir como judíos.
Tenemos para el mundo los estandartes de los Judíos del Norte, ellos son: los rabinos Paul Drach e Israel Zolli, los hermanos Ratisbona, los hermanos Lemann, el padre Herman Cohen, el venerable Francis Iaakov Liberman, Santa Edith Stein, Raisa Maritain, Fray Elías Friedman, el padre Arthur Klyber y muchos más… todos hebreos católicos, orgullo de la nación judía, modelos de santidad para toda la Iglesia. Y a los brazos de Cristo y de la Iglesia vendrán miles más.
… ahora es el turno para los que fueron dispersados a todas las tierras a donde el Señor había arrojado a nuestros ancestros, para los descendientes de los forzados… para los B’nei Anusím que se encuentran en la Iglesia Católica, en América Latina, España. Por eso nosotros, los líderes de los movimientos hebreo-católicos, vamos como un equipo de fuerzas especiales de la Iglesia a rescatar a los B’nei Anusim y a reinsertarlos en su casa sin salir de casa, ya que el Mesías nos lo ha ordenado así.
A manera de conclusión, la Sagrada Escritura muestra que es el deseo de Dios esta restauración, para que quede de manifiesto Su amor y Su misericordia. Mediante el retorno de los descencientes de los forzados, sin duda que la Iglesia será mayormente bendecida y fortalecida su edificación.
En el tiempo actual el Santo Bendito Sea ha permitido que la renovación de la Iglesia mediante el Concilio Vaticano II y el despertar de los católicos de tradición hebrea, ofrezcan las condiciones necesarias para cumplir con este grave deber moral e histórico. Recordemos que, aunque la Sagrada Escritura hace referencias al respecto, este no es un asunto religioso ni interreligioso, sino que el asunto de los b’nei anusím es un asunto netamente social, étnico e histórico, y que hay un grave deber al respecto.
Oponerse, impedir o atacar el retorno de los b’nei anusím a su identidad, a su historia, a su cultura... en el seno de la Iglesia Católica, es oponerse y atacar directamente la Voluntad Divina.
Capítulo VI
ASÍ RETORNARÁN LOS B’NEI ANUSÍM A SU IDENTIDAD, EN LA IGLESIA CATÓLICA
El Santo Bendito Sea, fiel a Sus promesas, ha estado preparando a la Iglesia Católica en América Latina para este histórico momento. No es casualidad que la B’nei Tzion haya sido fundada precisamente en el Jubileo del año 2000 y que su reconocimiento, tímido y casi silencioso pero contundente, sean una señal de que Nuestro Señor Jesús Cristo quiere realmente que los descendientes de los forzados sean restaurados como judíos completos, pero en la Iglesia, no fuera de ella.
Decíamos anteriormente que nosotros, los católicos de tradición hebrea en América Latina y España, somos como un equipo de fuerzas especiales de la Iglesia Católica con la misión de rescatar a los B’nei Anusim y reinsertarlos en su casa (la nación judía) sin salir de casa (la Iglesia), ya que el Mesías nos lo ha ordenado así: "id a las ovejas perdidas de la Casa de Israel, anunciadles que el Reino de los Cielos está cerca" (Mateo 10,6-7).
Son varios los obispos en Bogota que son concientes de esto; por ejemplo, monseñor Santiago Miranda, canónigo de la Arquidiócesis de Bogotá y capellán de la Universidad Católica de Colombia, quien es precisamente un descendiente de forzados, reconoce que esto tiene que suceder en la Iglesia para que las promesas dadas por el Señor al pueblo judío se cumplan.
Así las cosas, nosotros podemos visualizar el cómo se dará este histórico retorno.
EL ESCÁNDALO SUSCITARÁ EL INTERÉS
Es necesario que la presencia de los católicos de tradición hebrea suscite toda clase de pronunciamientos en contra. Veamos:
En el Judaísmo Tradicional
Ciertos sectores fundamentalistas del judaismo tradicional ven en los católicos de tradición hebrea una forma de "idolatría abusiva", ya que ellos consideran a Cristo como un dios pagano y no como el Mesías judío para Israel. El sólo nombre de Jesús ya es causa de estigmatización y de discordias, como está escrito sobre el Mesías: "este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción... a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lucas 2,34-35).
En efecto, siempre ha ocurrido a lo largo de la historia del pueblo judío que tan pronto aparece el nombre de Jesús el Mesías, quedan al descubierto las intenciones de los corazones. Muchos judíos tradicionales no confiesan públicamente a Cristo por miedo a se expulsados de la sinagoga, pero ponen en práctica el Evangelio, viven un Judaísmo puro, santo, abierto y noble, alegre y caritativo... en muchísimas sinagogas ortodoxas existen comunitarios que creen en Cristo, no lo dicen pero lo viven. Otros respetan y son moderados aunque no acepten a Jesús ni tampoco el Evangelio.
Pero quienes odian a Jesús con todo su ser, develan la carga de odio y de rencores que tienen en sus almas, son personas demasiado apáticas, la tristeza se ve en sus rostros y el odio se deja ver en sus ojos, son enemigas de todo el mundo como dice San Pablo (1ª. Tesalonicenses 2,15). Infortunadamente muchos de ellos ocupan altos puestos en las sinagogas, y como poseen el poder, manipulan a todos sus comunitarios en pro de sus intereses particulares, convierten el shil, la Casa de Dios, en clubes sociales, por tanto profanan el lugar sagrado de oración con tantas restricciones; en ellos se cumple la recriminación del Mashíaj contra ellos: "cerráis las puertas del Reino: ni entráis vosotros ni dejáis que los demás entren" (Mateo 23,13-14), y todos los que venimos de la ortodoxia judía sabemos que esa es la realidad en muchas sinagogas.
Es necesario hacer una diferencia: hay rabinos y laicos judíos que no reconocen a Jesús como el Mesías, pero no por convicción de fe sino por culpa de los movimientos judaizantes, o sea, los movimientos de los judeo-mesiánicos. Es decir, juzgan a Cristo en función de lo que ven que hacen aquellos que se auto-proclaman judíos pero que no los son realmente, así que ellos juzgan a Cristo por lo que ven en los que se dicen sus discípulos; no obran de mala fe, procuran proteger a sus comunitarios de la avanzada de las sectas.
No ocurre así, en cambio, con otros rabinos e intelectuales judíos fundamentalistas que sí revisten un problema de orden espiritual (e incluso, psicológico), y que atacan directamente al Mesías, en ocasiones de manera grosera, extremadamente ofensiva y que a veces van demasiado lejos en sus argumentaciones. Su Mesías, para ellos, es un líder militar que destruirá a todos los enemigos del pueblo judío, es decir, un Mesías que efectuará un derramameinto de sangre en proporciones apocalípticas para elevar el Estado de Israel al nivel de super-potencia mundial. Y son ellos los que le temen al verdadero Mashíaj, que no obra en la carne sino en los corazones de los seres humanos. Ellos son los que le temen a los católicos de tradición hebrea, que son judíos verdaderos que se han dejado renovar por la acción de Cristo y que expresan ante el mundo el Judaísmo más puro y más verdadero en la Iglesia Católica. Por eso todos los movimientos apostólicos hebreo-católicos, han fomentado desde siempre campañas de oración por la conversión de los judíos tradicionales al Evangelio.
El ataque fundamentalista judío contra los católicos de tradición hebrea motiva el interés de algunos comunitarios por conocer mejor a los hebreo-católicos, a la Iglesia Católica... y al confesar a Jesús el Mesías, se bautizarán en la Iglesia Católica, exclamando como la predicadora hebreo-católica Rosalinda Moss: "ser católico es la cosa más judía que se puede hacer!".
En el Judaísmo Mesianico
Si en algo superaron los judíos mesiánicos a los testigos de Jehová, fue en su odio contra la Iglesia Católica. No existe otra secta tan feroz y tan enemiga de la Iglesia como los mesiánicos; un feligrés judeo-mesiánico había afirmado en un foro de Internet en el año 2000: "el objetivo del judaísmo mesiánico no es sólo volver a la primera comunidad judío-mesiánica del rabino ortodoxo Yeshúa, sino que es además destruir definitivamente al satánico imperio Católico-Romano".
Existen publicaciones mesiánicas terriblemente anticatólicas como la revista Petah Tikvah Fellowship, publicada en Rochester, NY, y que se difunde mensualmente a nivel internacional. Entre las corrientes mesiánicas más ofensivas está el mesianismo ortodoxo. Es bien sabido que el 98% de los integrantes de las congregaciones mesiánicas no vienen del judaísmo tradicional, sino que son ex – cristianos pentecostales y neo-pentecostales que abrazan la cultura hebrea según la mentalidad protestante, de ahí que sus servicios religiosos no logren acercarse a lo que es una liturgia sinagogal. Algunos movimientos son fuertemente proselitistas, tales como Jews for Jesus, que opera en países con una población judía tradicional de 25.000 personas o mayor.
Los judíos mesiánicos tienen un grave problema de definición espiritual, porque nunca llegan al fondo de la vida judía, sólo se quedan con las arandelas. Veamos: fue bautizado(a) en la Iglesia Católica, que en esa época tenía la Santa Misa en latín (rito tridentino), riqueza litúrgica y profundidad de fe y de vida. Se fueron hace diez, veinte, treinta años, a una iglesia cristiana protestante en donde no existen sacramentos, ni liturgia, ni recogimiento espiritual. Ahora llegaron a los judíos mesiánicos y se dan cuenta de que el Judaísmo tiene también liturgia, espiritualidad profunda, profundidad de fe y de vida... el resultado: crisis, porque no saben armonizar fe en el Mesías y vida judía, puesto que han recibido una interpretación acomodada de la Torá de parte de sus "rabinos" mesiánicos.
Con la aparición de la B’nei Tzion, los judeo-mesiánicos ven a los católicos de tradición hebrea como la más terrible de las amenazas, temen que algunos de sus miembros deserten de las sinagogas mesianicas y se hagan católicos, y las congregaciones mesiánicas se vean diezmadas o disueltas. En honor a la verdad, la preocupación más grande de muchos de sus pastores (no de todos, pero sí de una fuerte mayoría) no es la salvación de las almas sino la amenaza contra sus intereses individuales de caudillismo y de solvencia económica, y es obvio que no lo reconozcan ante sus feligreses.
En efecto, el autor de este estudio se había preparado como rabino mesiánico luego de haberse alejado de la sinagoga ortodoxa de donde procedía; su conversión al catolicismo llegó a ser el más humillante de los golpes para el movimiento judío-mesiánico mundial. Algunos fundamentalistas mesiánicos han jurado destruir a los católicos de tradición hebrea "a cualquier precio, en nombre de Yeshúa HaMashíaj" (no nos es familiar esta expresión con la guerra santa de Al-Qaeda, Hammas o Yihad Islámica en Tierra Santa?).
Muchos b’nei anusím están en las congregaciones judeo-mesiánicas y deben ser rescatados con la oración y el bien ejemplo de los católicos, porque es imposible mantener con muchos de ellos un diálogo racional y sereno. Ellos le temen al diálogo con la Iglesia Católica porque sus argumentos y su plataforma doctrinal es sumamente frágil, y puede ser echada a tierra fácilmente.
Aún así algunos judeo-mesiánicos de buena fe se acercarán a los católicos de tradición hebrea con el fin de ser ayudados en la depuración de su identidad judía, y entre ellos habrá quienes harán teshuvá y retornarán a la Iglesia Católica, esta vez con su identidad judía plenamente restaurada y reconocida.
En el Protestantismo Neo-Pentecostal
Sería interminable hablar de la gran cantidad de congregaciones neo-pentecostales que atacan directamente a la Iglesia Católica; el 98% de los judíos mesiánicos han salido justamente de estas congregaciones. Todo ha sido cuidadosamente planeado para asegurar el "robo de almas", como dice el rabino Goldschmidt, puesto que casi todos los neo-pentecostales fueron católicos antes de adherirse a estos movimientos religiosos; han sido brutalmente envenenados de odio contra la Iglesia Católica, ese mismo odio que ahora tienen los mesiánicos en magnitudes escandalosas. Y sus campañas de proselitismo son tan efectivas, que es impresionante ver, por ejemplo, cada sábado en la tarde a más de 300.000 jóvenes de la Misión Carismática Internacional llenando el Coliseo Cubierto El Campín, y eso que casi todos proceden de la Iglesia Católica.
El padre Eliécer Sálesman denuncia una peligrosa estrategia de los neo-pentecostales: "estas sectas quieren simplificar, hacer sencillo lo que realmente no lo es, por eso atraen tantos adeptos, porque hacen más fácil la religión; que los sacramentos son muy difíciles de entender? Las sectas lo resuelven muy fácilmente: quita todos los sacramentos y deja solamente uno, el bautismo, que ese sí es fácil de comprender, Que la Biblia tiene pasajes muy costosos? La secta dice: "entienda la Biblia como nosotros la explicamos porque la teología Católica es muy complicada", Que es difícil entender que Jesús sea Dios? Pues le niega su divinidad y asunto arreglado".
El neo-pentecostalismo es demasiado fácil y simplificado, por eso atrae. Es extremadamente emotivo y catársico, es decir, sus oraciones, cantos y ministraciones no son más que canales para desahogar impulsos reprimidos o instrumentos de hipnosis colectiva, por eso casi siempre la gente está llorando o desmayada en los servicios de culto. Se manipula la voluntad de los feligreses aislándolos de la realidad cotidiana, con el pretexto de que son "el mundo, y quien es amigo del mundo es enemigo de Dios". La palabra del pastor es divina e infalible, y como han perdido la capacidad de libre auto-determinación, eso significa que han sido reducidos a esclavitud, porque han sido neuro-lingüísticamente programados para decir NO a lo que no prtenezca a su entorno religioso, pero a decir SÍ a todo lo que se le pida en la célula, en la congregación, en el congreso de alabanza.
Los católicos de tradición hebrea tenemos el grave deber de orar por el retorno de quienes se ha alejado de la Santa Madre Iglesia, y en la medida de nuestras capacidades ayudarles a efectuar ese retorno mediante la invitación a que ellos descubran la verdad por sí solos, motivándolos a investigar, a comparar, a discernir, a descubrir, a no tragar entero. Pero entre ellos hay algunos b’nei anusím: una vez descubiertos, hay que incentivarlos a estudiar, para que por su propia cuenta despierten de su sueño de casi cinco siglos de asimilación y retornen a su identidad.
Pero también está el deber de impedir que cristianos de origen gentil se hagan judíos; como comparten las mismas bendiciones que recibimos (Efesios 2,11-19), no tienen necesidad alguna de hacerse judíos para ganar "puntos extra" de salvación (que es lo que ha ocurrido con quienes ahora son judeo-mesiánicos). Los católicos de tradición hebrea somos demasiado exigentes en ese punto, y son muy contados los casos de cristianos de origen gentil que se han querido adherir a la nación judía en la Iglesia Católica... pero la regla hebreo-católica es trabajar con católicos y cristianos de origen judío.
En Algunos Sectores del Catolicismo Tradicionalista
La gran mayoría de la Iglesia Católica recibe a los católicos de tradición hebrea con gran alegría y valora su apostolado y su identidad judía. Pero esto no es bien recibido por ciertos círculos tradicionalistas del catolicismo, muy en especial los de rito tridentino, que aún guardan en sus corazones fuertes sentimientos antisemitas. Ellos nos ven aún como "pérfidos judíos condenados al infierno" por el simple hecho de ser lo que somos: judíos. Ellos alegan que los católicos de tradición hebrea somos una infiltración peligrosa de la masonería judeo-satánica que busca destruir a la Santa Madre Iglesia.
Las declaraciones antisemitas de los líderes de la Sociedad de San Pío X son altamente preocupantes porque algunos movimientos apostólicos, en especial los marianos, han permitido que dichas ideas se adhieran a la mente de sus integrantes. Ello provoca que no se haga una clara diferencia entre "judíos mesiánicos" y "católicos de tradición hebrea", entre "cultura judía" y "religión judía", así que ven a los católicos de tradición hebrea como una forma de sincretismo, porque todavía consideran el Judaismo como religión, no como identidad cultural y nacional.
Esto provoca, en consecuencia, que las puertas para los católicos de tradición hebrea sean cerradas y se les desconozca, pero en cambio los judeo-mesianicos, que no vienen del Judaísmo Tradicional, sí sean reconocidos. Pero también se ha logrado que algunos bautizados que sienten poseer conexión alguna con la nación judía, se acerquen a los católicos de tradición hebrea... y nuestra proyección nos muestra que la tendencia irá en aumento.
Nuestra prioridad será la de atender a los b’nei anusím que están en la Iglesia Católica, antes de que los mesiánicos lleguen a ellos y los envenenen. Es una urgencia étnico-pastoral que merece una inmediata respuesta y que la Iglesia nos ha pedido atender.
CÓMO SERÁ EL PROCESO DE RETORNO?
El retorno de los b’nei anusím en la Iglesia Católica no será de entrada un acontecimiento en masa, es importante dejarlo en claro. Será una respuesta muy lenta por toda la coyuntura que hemos expuesto en este estudio, pero será una respuesta firme.
La B’nei Tzion está preparada para ese momento. Los delegados nacionales y distritales están capacitados para brindar a los b’nei anusím católicos las debidas orientaciones para efectuar su retorno a su identidad, a la vez que se fortalecerá su fe en Cristo Jesús y su amor por la Iglesia Católica.
Canales Informativos de Provocación
Internet, espacios de disertación universitaria, apostolados en parroquia. Los interesados, que serán pocos, se acercarán a los delegados distritales o nacionales que corresponda.
Respuesta Regional Especializada
Tenemos bien claro que cada país latinoamericano posee una configuración social, religiosa e histórica diferentes entre sí, por eso la respuesta de los b’ei anusím no se dará por igual en América Latina.
Por ejemplo, en México se estima que la respuesta será muy tímida y silenciosa, ya que la nación azteca posee un muy fuerte y arraigado historial de religiosidad popular católica latina que ha repercutido en la consolidación de la identidad nacional; la presencia de judeo-mesiánicos en México no es muy fuerte y es manifiesta la fuerza de la comunidad judía ortodoxa. La opción hacia los católicos de tradición hebrea es, en ocasiones, un interés de motivación intelectual.
Todo lo contrario ocurre en Colombia, cuya historia está marcada por la presencia de judeoconversos desde la fundación de sus ciudades (Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Santa Fe de Bogotá, era descendiente de "cristianos nuevos", y es manifiesta la influencia hebrea de las 12 chozas y la iglesia en el centro, la primera edificación de la ciudad recién fundada) y de la colonización del país (Antioquia, Tolima, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas). En Colombia el 35% de la población pertenece a credos diferentes al católico y la Iglesia Católica se está quedando sin vocaciones sacerdotales y religiosas. El vertiginoso crecimiento de las congregaciones mesiánicas ha resultado ser un tema de urgente atención y que reclama de parte de la Iglesia y de la Comunidad Judía una respuesta. La diversidad étnico-cultural facilita las cosas en las etnias nativas, pero las afecta gravemente para judíos y árabes. El tema de los b’nei anusím es conocido, pero hasta ahora nadie, excepto los mesiánicos, han hecho algo al respecto.
Brasil tiene una situación similar a la de Colombia, pero allí se debe responder además ante el fenómeno de las mega-iglesias de exportación (Oración Fuerte al Espíritu Santo y la Iglesia Pentecostal Dios es Amor) y la crisis socio-económica, y Chile hasta ahora está enfrentando a los fantasmas fascistas que quedaron por causa del régimen de Pinochet. Venezuela enfrenta una fragmentación nacional por causa del gobierno y la oposición, y eso influye en la manera como se viva la fe.
Como vemos, los delegados de la B’nei Tzion en cada país responderán de acuerdo a la coyuntura nacional y las necesidades más urgentes de sus compatriotas, y ellos trazarán planes y agendas de apostolado diversas, porque cada uno de ellos deberá responder de acuerdo al contexto de su región. Sin embargo tienen procedimientos comunes, que a continuación citamos:
Actividades Iniciales y Proceso
Quienes sientan que poseen vínculos con la nación judía y deseen ser reinsertados, recibirán de parte de los delegados un seguimiento en el que se incluye, desde investigación genealógica y cultura familiar, hasta un proceso de depuración para quienes vienen de congregaciones no-católicas, de catecumenado para quienes no han sido bautizados en la Iglesia Católica, y de teshuvá y vinculación pastoral con una parroquia para los b’nei anusím bautizados.
Todos los b’nei anusím que se someten al proceso de reinserción en la B’nei Tzion se vinculan a una havurá hebreo-católica, en donde se capacitan de manera integral entre uno y tres años. En la havurá ellos se van re-familiarizando con todos los elementos de la vida judía: idioma, festividades, Shabat, kashrút, símbolos, espiritualidad, historia, Talmúd, filosofía.... todo el Judaísmo orientado a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia.
Cumplido el tiempo de Aspirantado exigido por los Estatutos de nuestra asociación, se consagran en celebración eucarística y reciben su respectiva teudá o acta que los acredita como miembros oficiales de la nación judía presente en la Iglesia Católica. Fieles a la Palabra de Dios, a ningún varón se le exige circuncisión.
Una de las proyecciones de cada delegación es que todo consagrado se comprometa a ayudar a que otros b’nei anusím puedan también ser reinsertados, a anunciar el Evangelio y a fomentar la preservación de la tradición judía de los católicos de origen judío, además de ser un apóstol activo en su parroquia. En pocas palabras, b’nei anusím que llegue se compromete a trabajar en la construcción del Reino y en favor de sus hermanos de raza.
Vocaciones Sacerdotales y Religiosas
Durante el proceso de retorno de los b’nei anusím, se espera ayudar a algunos a descubrir si ha sido llamado por el Santo Bendito Sea para el sacerdocio, el diaconado permanente o para la vida religiosa. Ante la crisis vocacional que América Latina sufre, los católicos de tradición hebrea esperamos, con la ayuda del Todopoderoso, despertar y fomentar las vocaciones a la vida consagrada entre los b’nei anusím... pero para lograr esto, es necesario permitir, si el Santo Bendito Sea así lo dispone, una llegada masiva de b’nei anusím solicitando ser retornados a su legado.
La Familia
De esta manera se habrá logrado restaurar, consolidar y fortalecer el vínculo entre los miembros de las familias, célula y núcleo de la sociedad por excelencia. Tendremos familias más cristianas con una herencia judía restaurada y proyectada hacia el futuro. Tendremos familias católicas de tradición hebrea preparadas para transmitir a sus hijos y nietos las pautas de nuestra milenaria tradición a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia; familias que tendrán su historial recuperado, transmitiendo a sus hijos su origen, su pasado, su identidad; para que ellos, concientes de quiénes son y de dónde vienen, forjen su futuro, se comprometan a construir el Reino aquí y ahora, sumando sus esfuerzos al tikún haOlám (la restauración del mundo) junto con la Iglesia, anunciando el Evangelio a quienes no lo han recibido... preparándonos todos de esta manera para el Retorno del Mashíaj.
Conclusión
EL EFECTO FÉNIX
"Estoy aquí,
soy descendiente de judíos que debieron ocultar su judaísmo,
pero llegó la hora de la libertad,
ahora retorno a mis raíces,
retorno a mis ancestros,
retorno a aquello que me fue privado a mi y a mi familia:
mi identidad, mi judaísmo,
la libertad de ser lo que soy"
De los b’nei anusím se puede decir que se cumple en ellos lo de la famosa y mitológica Ave Fénix, que resurge de sus cenizas. Lo que la Inquisición no pudo lograr durante siglos, pese a la saña con la que se persiguió a los judíos sefarditas y sus descendientes, lo ha hecho el paso del tiempo porque de la emisma manera como el azúcar en el agua, en cada generación se fue diluyendo un poco mas los lazos ancestrales de un pueblo que durante mas de 2000 años tuvo que peregrinar en la dispersión y que retornó por su inmenso amor a la Tierra Prometida.
Desde el 13 de mayo de 1948, el Estado de Israel surgió como la patria para todas las corrientes judías de todo el mundo, siendo un ejemplo a nivel mundial en diferentes campos como son, las ciencias, tecnología, medicina, educación, etc. Y es actualmente la única democracia que existe en el Medio Oriente, una democracia que hay que defender de los intereses individualistas de ciertos sectores del gobierno, de la mentalidad de apartheid, de la discriminación religiosa así sea a favor del Judaismo Ortodoxo.
Amar y ser leal al Estado de Israel no significa estar ciegamente a favor de todo lo que en él se decrete, especialmente cuando parte de ese todo va en detrimento de los derechos fundamentales de sus habitantes, ya que todo lo que en el Estado de Israel se decrete o se ordene contra esos derechos universales, afecta gravemente la supervivencia de toda la colectividad judía en la Diáspora.
Donde se creía que no habían más que cenizas que el viento se había encargado de dispersarlas hacia el olvido, aparecen ahora unas chispas del fuego milenario y los paisanos de Jesús de Nazareth a través de los B’nei Anusim, surgen en todas partes expresando su deseo de retornar, para seguir siendo parte de la cadena ancestral del la nación judía, la nación de la cual es la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas y los Patriarcas; de donde procede Cristo según la carne, (Romanos 9,4-5)... la nación que dio el nacer a la Santísima Virgen, a los Apóstoles, a la Iglesia Madre de Jerusalén... la nación que dio origen a la Iglesia Católica.
Cuando Yahvé hizo volver a los cautivos de Tzion,
Como soñando nos quedamos;
Entonces se llenó de risa nuestra boca
Y nuestros labios de gritos de alegría.
Entonces se decía entre las naciones:
"grandes cosas ha hecho Yahvé con estos!"
Sí, grande cosas hizo con nosotros Yahvé,
El gozo nos colmaba!
Haz volver, Yahvé, a nuestros cautivos
Como torrentes del Néguev!
Los que siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
Al ir iban llorando llevando la semila,
Al volver, vuelven cantando, trayendo sus gavillas.
Salmo 126